Incentivos turísticos en debate: piden premiar experiencias además de hoteles
Un proyecto que reemplazaría la Ley 80 de 2012 exige una inversión mínima de B/.500,000 para acceder a los beneficios, lo que deja fuera a las pequeñas atracciones del interior.
El sector turístico discute en la Asamblea Nacional un proyecto de ley que sustituiría la Ley 80 de 2012. Un empresario hotelero con más de tres décadas en la industria planteó que la política de incentivos debe cambiar su enfoque, porque hoy privilegia la inversión física sobre las experiencias que hacen que un visitante permanezca más tiempo en el país.
Según la propuesta, el artículo 7 reconoce la importancia de los productos turísticos para enriquecer la experiencia del visitante y menciona innovaciones virtuales y museos interactivos. Sin embargo, para acogerse a esos incentivos se exige una inversión mínima de B/.500,000, sin contar el valor del terreno. Ese monto puede tener sentido para una atracción de alta tecnología, pero excluye a proyectos más pequeños, como un mariposario, un centro de interpretación o un sendero bien administrado.
El texto también señala una diferencia en los beneficios. Los grandes hospedajes reciben exoneraciones sobre importaciones, inmuebles e impuesto sobre la renta. En cambio, los productos turísticos del artículo 7 solo obtienen beneficios en la importación de materiales y en la exoneración del FECI. Para las zonas rurales, según el planteamiento, esto es especialmente relevante, porque su desarrollo depende de varios emprendimientos pequeños que generan empleo local.
Las cifras oficiales citadas en el artículo muestran el peso del sector. Entre enero y junio de 2026, Panamá recibió 1,755,998 visitantes internacionales, un 17.4% más que en el mismo período del año anterior, y los ingresos alcanzaron US$3,791.6 millones. Si la tendencia se mantiene, el país cerraría 2026 cerca de US$7,500 millones. Como referencia, Costa Rica generó US$5,543.7 millones durante todo 2025. El turismo representa cerca del 10% del PIB panameño y sostiene más de 236,000 empleos.
La propuesta sostiene que el éxito debe medirse también por el número de noches que los visitantes se quedan, y no solo por la cantidad de llegadas o el gasto total. Para respaldar la idea, se menciona un estudio sobre una cadena turística en Kasane, Botsuana, donde las excursiones y el transporte sumaron casi la mitad de los ingresos analizados, mientras el alojamiento aportó cerca de una cuarta parte.
El debate queda abierto en el Legislativo. Quienes impulsan este enfoque piden que la ley incluya a guías, actividades culturales y pequeñas empresas que conviertan un lugar de paso en un destino al que los visitantes quieran regresar.