Ulloa pide no dejar solos a los damnificados del terremoto
El arzobispo de Panamá llamó a sostener la solidaridad con las familias afectadas, más allá de la emergencia, y pidió atención especial para los niños.
El arzobispo de Panamá, monseñor José Domingo Ulloa, pidió mantener el apoyo a las familias afectadas por el terremoto del pasado 9 de octubre. Según advirtió, la solidaridad no debe perderse cuando la emergencia deje de aparecer en los medios, porque la reconstrucción de las zonas afectadas tomará tiempo.
El llamado lo hizo durante la homilía del domingo 1 de noviembre, en la celebración de la solemnidad de Todos los Santos. Ulloa reconoció que algunas comunidades empiezan a recuperar la normalidad, pero que numerosas familias todavía sufren las consecuencias del movimiento sísmico.
El prelado recordó que el sismo dejó viviendas destruidas, templos afectados y familias que aún viven con miedo e incertidumbre. Dijo que, en sus visitas a las comunidades, escuchó testimonios de personas que perdieron parte de su patrimonio y que ahora deben reconstruir sus hogares. Insistió en que la atención a los damnificados debe prolongarse más allá de las primeras semanas y aseguró que la Iglesia seguirá acompañando a esas comunidades.
En el marco del Día del Niño y la Niña Panameña, Ulloa dedicó parte de su mensaje a los menores que vivieron el terremoto. Señaló que muchos sienten temor y han visto afectadas sus viviendas y escuelas, por lo que necesitan acompañamiento para superar lo vivido. Según expresó, no basta con levantar paredes, sino que también hay que devolverles la tranquilidad, la confianza y la alegría de la infancia.
Con motivo del inicio del Mes de la Patria, el arzobispo llamó a asumir la responsabilidad colectiva de ayudar a quienes atraviesan dificultades. También recordó que las experiencias de las últimas semanas deben reforzar el respeto, la solidaridad y el apoyo mutuo entre los panameños.
Ulloa cuestionó, además, una idea de felicidad basada solo en el éxito, las posesiones y el reconocimiento social. Advirtió que muchas personas viven pendientes de las apariencias y dejan de valorar la familia, la paz y el servicio a los demás. En esa línea, pidió a las comunidades religiosas convertirse en espacios de acogida para familias, jóvenes, adultos mayores y personas vulnerables.
La celebración coincidió con la Asamblea Arquidiocesana de Pastoral, que reunió a más de 700 agentes pastorales de 101 parroquias, además de sacerdotes, diáconos, seminaristas, religiosos y laicos. Allí, Ulloa pidió que las parroquias fortalezcan su cercanía con las necesidades de la población y no se limiten a organizar actividades.