Temblor de 7.2 en Panamá deja evacuaciones, miedo y cierres en la avenida Central
Ciudadanos relatan el susto vivido tras el sismo del viernes 9 de octubre, mientras varios comercios bajaban sus puertas por precaución.
El miedo llevó a numerosas personas a salir de sus casas, trabajos y locales comerciales tras el temblor de magnitud 7.2 que sacudió Panamá el viernes 9 de octubre. Calles, estacionamientos y parques se convirtieron en puntos de encuentro para quienes abandonaron los edificios durante el movimiento. Algunos salieron corriendo, mientras otros se cubrieron la cabeza con las manos mientras evacuaban.
En la avenida Central, una mujer relató la angustia que sintió cuando empezó el temblor. Contó que corrió a la habitación para buscar a su bebé y a su esposo, y que se sentó en la cama esperando que el movimiento pasara, pero la situación no fue como esperaba. Para ella, fue el mayor susto de su vida. Otro ciudadano dijo que al principio se asustó, que salió con las manos en la cabeza y que se ubicó junto a las pilastras mientras el movimiento era fuerte.
El Instituto de Geociencias de la Universidad de Panamá registró el sismo a las 12:56 p. m., con una magnitud de 7.2 y una ubicación a 39 kilómetros al noroeste de Tonosí. Tras el movimiento principal se reportaron al menos 30 réplicas de menor magnitud, según los datos disponibles al momento del reporte.
Varios establecimientos de la avenida Central comenzaron a cerrar sus puertas ese mismo día como medida de seguridad para clientes, empleados y locales. Un encargado de los comercios de la peatonal explicó que no habían recibido una orden de cierre de las autoridades, pero decidieron tomar precauciones ante reportes de posibles actos de vandalismo en el área. Esos reportes no habían sido confirmados por las autoridades durante la entrevista. Según indicó, los trabajadores permanecían fuera de la tienda por disposición de la gerencia, a la espera de nuevas instrucciones.
El mismo encargado afirmó que sus sucursales en Los Pueblos, Juan Díaz, La Chorrera y Arraiján también reportaron un fuerte movimiento y varias réplicas. Sobre las tiendas, mencionó daños menores en mercancía, y aseguró que no se registraron lesiones entre el personal.
Mientras algunos negocios bajaban sus cortinas, numerosas personas permanecían en la peatonal con temor por lo ocurrido. Una madre contó que estaba con su hija en un restaurante cuando comenzó el temblor, y que ambas tuvieron que dejar la comida y salir. Mientras relataba lo sucedido, la niña empezó a llorar al recordar el susto.