Sismo en Arraiján reaviva la atención sobre la falla de Pedro Miguel
El Instituto de Geociencias de la Universidad de Panamá confirmó que el temblor de este miércoles está ligado a esa falla, que sigue activa bajo el istmo.
El temblor del miércoles 4 de noviembre de 2026 se sintió en la zona metropolitana y tuvo su epicentro al noroeste de Arraiján. Según los registros sísmicos, ocurrió a las 5:38 p. m., con una magnitud de 3.9 y a una profundidad de apenas 5 kilómetros. Esa poca profundidad hizo que el movimiento se percibiera con claridad en Arraiján, en la ciudad de Panamá y en sectores cercanos a la vía interoceánica.
El Instituto de Geociencias de la Universidad de Panamá (IGUP) confirmó que el sismo está directamente relacionado con la falla de Pedro Miguel, una grieta tectónica activa que los especialistas consideran de alto riesgo para la infraestructura del Canal y para la capital. Aunque una magnitud de 3.9 se clasifica como de baja a moderada intensidad, los expertos del IGUP señalan que este tipo de movimientos pequeños y recurrentes confirman que la falla mantiene actividad constante. Para ellos, no se trata de un hecho aislado, sino de una señal de que el bloque geológico sigue deformándose.
La falla de Pedro Miguel es de tipo lateral dextral y tiene una extensión aproximada de 30 kilómetros. Atraviesa la cuenca del Canal desde las cercanías de Chilibre, pasa por Arraiján y llega hasta la bahía de Panamá, en dirección a la isla de Taboga.
Durante las excavaciones para la ampliación del Canal, geólogos e ingenieros comprobaron que la falla cruza por debajo del cauce de acceso del Pacífico y de la presa de Borinquén. Por esa razón, la Autoridad del Canal de Panamá (ACP) diseñó esa presa con estándares estrictos de tolerancia antisísmica, capaces de absorber un desplazamiento del terreno.
Las investigaciones paleosísmicas hechas por la Universidad Estatal de San Diego, con Thomas Rockwell al frente, y el IGUP han documentado que la falla rompió la superficie terrestre al menos tres veces importantes en unos 1,600 años. Uno de esos eventos ocurrió alrededor del año 700 d. C., cuando la falla de Pedro Miguel se deslizó junto con la falla de Limón. El más destructivo fue el terremoto del 2 de mayo de 1621, con magnitud entre 6.4 y 6.9, que desplazó 3 metros el histórico Camino de Cruces y dañó la mampostería en Panamá Viejo.
La falla acumula tensión a un ritmo aproximado de 5 milímetros por año. El intervalo medio entre eventos de gran magnitud está entre 400 y 500 años, y ya han pasado cuatro siglos desde 1621. Por ello, los sismólogos advierten que el riesgo de una ruptura mayor, con magnitud superior a 6.5, sigue latente.
La Red Sísmica Nacional monitorea de cerca los sismos cotidianos como el registrado en Arraiján para estudiar el comportamiento de la zona transístmica.