Sismo del 9 de octubre dejó una ruptura de unos 1,422.10 kilómetros cuadrados
El Instituto de Geociencias de la Universidad de Panamá estimó la extensión de la ruptura, de 73.63 kilómetros de largo. Los daños se concentraron en Herrera, Los Santos, Coclé y Veraguas.
El terremoto del 9 de octubre provocó una ruptura estimada de aproximadamente 1,422.10 kilómetros cuadrados, con una extensión de 73.63 kilómetros de largo, según datos del Instituto de Geociencias de la Universidad de Panamá. La cifra se calculó con las relaciones empíricas de Wells y Coppersmith (1994), que vinculan la magnitud de un sismo con las dimensiones probables de la ruptura. Desde el evento principal, el país ha registrado más de 500 réplicas.
El epicentro se ubicó en La Pitaloza, en la provincia de Herrera. Es una comunidad que permanece incomunicada y donde se reportaron varias afectaciones. El movimiento se sintió en todo el país, y los daños graves se concentraron en Herrera, Los Santos, Coclé y Veraguas.
El sistema educativo también resultó golpeado. Según el listado que el Ministerio de Educación divulgó el 12 de octubre, 35 centros escolares colapsaron, con una matrícula conjunta de 3,031 estudiantes distribuidos en cinco regiones educativas.
El director del Instituto de Geociencias, Néstor Luque, explicó que la gravedad de los daños no depende solo de la distancia al epicentro. Influyen la cercanía de la falla, la profundidad del sismo, que fue de 12 kilómetros, y las características del suelo. Los terrenos rígidos transmiten las ondas sísmicas, mientras que los suelos blandos y las zonas de relleno pueden amplificar el movimiento. Así se explicarían los daños importantes en Chitré y Penonomé, pese a estar alejadas de La Pitaloza.
El terremoto estaría relacionado con el sistema de fallas de la península de Azuero, donde existe un antecedente: un sismo de magnitud 6.9 ocurrido en 1913. Luque indicó que los terremotos de gran magnitud pueden presentar ciclos cercanos a los 100 años. Aun así, precisó que Chiriquí sigue siendo la región con mayor actividad sísmica del país, asociada al contacto de tres placas tectónicas en el mar.
En el caso de Azuero, el evento del 9 de octubre permitirá ampliar los estudios sobre las fallas existentes en la región y su comportamiento.