Republicanos culpan a Trump por la derrota en las elecciones de mitad de mandato
Figuras del partido señalan sus políticas impopulares y su poco interés en la campaña tras perder el control de ambas cámaras del Congreso.
La sorpresa inicial entre los republicanos tras las elecciones de mitad de mandato dio paso rápidamente al enojo contra el presidente Donald Trump. Los demócratas ganaron en estados tradicionalmente republicanos como Texas, Kansas y Carolina del Sur, y consiguieron el control de la Cámara de Representantes y del Senado. Varios correligionarios sostienen que el enfoque de Trump en su legado y su desinterés por las preocupaciones de los votantes costaron al partido el Congreso.
Bill Miller, lobista republicano de Texas, afirmó que la responsabilidad recae por completo en el mandatario. Gregg Peppin, estratega de Minnesota, aseguró que las políticas del presidente no gustaban a la gente en muchos estados. Un aliado de la Casa Blanca describió la combinación de desaprobación por la guerra contra Irán, los aranceles y la política migratoria como una tormenta perfecta, y dijo que el malestar con Trump dentro del partido es muy alto.
Antes de los comicios, la mayoría de los republicanos ya esperaba perder la Cámara de Representantes, pero confiaba en mantener el Senado. Algunos reconocieron que Trump los perjudicó con un bajo índice de aprobación y con su obsesión por las obras en Washington, como el salón de baile, un helipuerto en el jardín sur de la Casa Blanca, la renovación de un campo de golf y del Centro Kennedy, y un arco conmemorativo cerca del cementerio de Arlington. Un evento de UFC en la Casa Blanca durante su cumpleaños número 80, en junio, también alimentó la percepción de que el presidente prefería celebrarse a sí mismo que hacer campaña.
La convención republicana de septiembre, en Dallas, tampoco ayudó. Trump dominó el evento, lo que molestó a candidatos que querían protagonismo, y el público televisivo fue reducido. Además, prometió 5.000 dólares a quienes votaran por el partido y criticó duramente al candidato al Senado por Texas, Ken Paxton, lo que varios consideraron contraproducente. En octubre, un acuerdo para comprar diésel ruso generó condenas de algunos republicanos, y en las semanas previas a la votación la Casa Blanca enfrentó la salida de su secretaria de prensa tras cinco días en el cargo y la renuncia de una embajadora en Grecia.
Trump, por su parte, dijo que no estaba en la boleta y que, de estarlo, el resultado habría sido distinto. Afirmó que aceptaría los resultados y que se sorprendió un poco. Sus aliados respondieron que es injusto cargarle la derrota, pues el partido arrastró candidatos débiles en Georgia, Michigan y Texas y que, por historia, el partido del presidente suele perder en estas elecciones. Desde 1934, la fuerza gobernante solo ha ganado escaños en tres comicios de mitad de mandato.
Con la mirada puesta en 2028, algunos republicanos ya hablan de nombres como JD Vance, Marco Rubio y Ted Cruz, y de una contienda abierta. Peppin pidió que el partido deje atrás la era Trump y adopte nuevos líderes, temas y enfoques.