La falla de Pedro Miguel y el riesgo sísmico de la capital
Un sismo de 1621 en Panamá la Vieja sirve de referencia, mientras expertos piden reforzar edificios esenciales construidos antes de 1984.
El 2 de mayo de 1621, un terremoto causó graves daños en Panamá la Vieja y desplazó un tramo del antiguo Camino de Cruces. Así lo señalan los investigadores Eduardo Camacho y Mayubel Alvarado, de la Universidad de Panamá, en un estudio sobre sismos generados por fallas locales. Casi cuatro siglos después, ese episodio sigue siendo una referencia para entender la falla de Pedro Miguel.
Los estudios sobre esta falla no son nuevos. Sin embargo, el sismo del 9 de octubre, que sacudió el país, volvió a poner sobre la mesa las amenazas sísmicas de Panamá y qué tan preparada está la capital para responder ante un evento de gran magnitud.
El terremoto de Tonosí tuvo su origen en otra zona del país. No activó la falla de Pedro Miguel ni existen indicios de que vaya a hacerlo. Lo que sí dejó en evidencia es que Panamá tiene varias fallas capaces de producir sismos, y que algunas están cerca de áreas densamente pobladas.
Panamá se ubica sobre una microplaca tectónica rodeada de placas más grandes, lo que la hace propensa a los sismos. Dentro de esa microplaca están varias fallas, entre ellas la de Pedro Miguel. Esta falla corre paralela al Canal de Panamá, desde Chilibre hasta las cercanías de la isla de Taboga, pasando entre las esclusas de Pedro Miguel y Miraflores. Podría generar terremotos de magnitud cercana a 7 en el área metropolitana. En su zona de afectación viven más de 2.2 millones de panameños, y los expertos en ingeniería sísmica de la Universidad Tecnológica de Panamá (UTP) advierten que el sistema de alerta no llegaría a tiempo a los residentes de la capital.
En 1984 se estableció el Reglamento Estructural Panameño, el primer código sísmico de carácter obligatorio por ley. No tuvo efecto retroactivo, así que las edificaciones multifamiliares e infraestructuras construidas antes de esa fecha no tenían que cumplir diseños sismorresistentes. En cambio, la ampliación del Canal sí se diseñó considerando la falla de Pedro Miguel, con sismógrafos y acelerómetros en la cuenca, y con represas y esclusas preparadas para soportar cierto grado de desplazamiento.
En una rueda de prensa de la UTP, el 15 de octubre, el ingeniero Ramiro Vargas pidió prestar más atención a las estructuras esenciales anteriores a 1984, como hospitales, escuelas, estaciones de policía, cuarteles de bomberos y sedes del Sistema Nacional de Protección Civil (Sinaproc), que deben seguir funcionando tras un desastre. Por su parte, el catedrático Óscar Ramírez recordó que ningún país puede adecuar de inmediato todas sus estructuras antiguas. Propuso fijar plazos para reforzar o reemplazar las edificaciones sensibles y esenciales, como hizo California, que se dio 30 años.
La falla de Pedro Miguel es activa en la ciudad de Panamá. Por eso, los especialistas insisten en reforzar la educación en caso de emergencias, tener mochilas de emergencia, realizar simulacros y cumplir con las normas estructurales sismorresistentes.