Réplicas del terremoto en Azuero superan las 740 y podrían seguir hasta dos meses
El Instituto de Geociencias de la Universidad de Panamá mantiene el monitoreo sísmico y estudia cambios reportados en la costa tras el sismo de magnitud 7.5.
El Instituto de Geociencias de la Universidad de Panamá contó 746 réplicas hasta las 7:40 a. m. de este viernes 16 de octubre, una semana después del terremoto de magnitud 7.5 que estremeció la región de Azuero el 9 de octubre. Otro reporte atribuido al mismo instituto eleva el conteo a más de 750 movimientos. Su director, Néstor Luque, indicó que las réplicas van bajando poco a poco.
El jueves, cerca de las 4:00 p. m., el registro iba por unas 696 réplicas. El aumento en el total acumulado muestra que la zona sigue activa. Según Luque, estos temblores se concentran alrededor del sistema de fallas de Azuero, cerca de donde se originó el sismo principal, y responden al reacomodo de los bloques de la corteza después de liberar energía.
El especialista calculó que esta actividad podría extenderse entre uno y dos meses. Eso sí, advirtió que no todo temblor que se sienta en el país durante ese tiempo tendrá que ver con el terremoto, sobre todo si ocurre lejos de las fallas involucradas.
Aparte del conteo de réplicas, el instituto investiga reportes de residentes de áreas costeras que aseguran haber notado cambios en la orilla y que el mar parece haberse retirado. Para revisar esos casos se envió personal especializado, que trabaja junto a expertos de cooperación internacional, entre ellos profesionales de Venezuela y una geóloga que llegará desde Colombia.
Luque explicó que un sismo de esta magnitud puede deformar el terreno, levantándolo o hundiéndolo, incluso cerca del litoral. Aunque la energía liberada pudo provocar cambios así, todavía falta medir qué tan grandes son. Por eso los equipos hacen mediciones de campo para cuantificar y documentar lo ocurrido.
El director ubicó en La Pitalosa el punto del evento principal, pero aclaró que las deformaciones pudieron alcanzar sectores vecinos, por lo que el trabajo de campo cubre otras zonas. El instituto seguirá vigilando las réplicas y el estado del terreno, y sus resultados servirán para conocer el alcance de los cambios en la costa y cómo afectan a las comunidades cercanas.