Réplicas del terremoto de 7.5 podrían durar entre uno y dos meses en Panamá
El director del Instituto de Geociencias de la Universidad de Panamá explica cómo se reacomoda el sistema de fallas Azuero-Soná tras el sismo.
El sistema de fallas Azuero-Soná sigue en un proceso de reacomodo después del sismo de magnitud 7.5 que sacudió a Panamá. Las réplicas registradas desde el evento principal han ido bajando de intensidad, aunque todavía se mantienen en un rango de magnitud entre 3 y 4.
Néstor Luque, director del Instituto de Geociencias de la Universidad de Panamá, explicó que el terremoto liberó una gran cantidad de energía. Según el especialista, los movimientos que han seguido forman parte del proceso en el que los bloques de la falla buscan alcanzar un nuevo estado de equilibrio.
Luque señaló que las réplicas son sismos de menor magnitud que ocurren tras un evento principal de gran intensidad. Su comportamiento responde al acomodo de las estructuras geológicas que participaron en la liberación de energía. Al referirse a la evolución de estos movimientos, manifestó que han ido disminuyendo de forma gradual, aunque aún se ubican entre magnitudes 3 y 4.
El director indicó que las réplicas seguirán mientras el sistema de fallas se ajusta. Este comportamiento hace parte del ciclo sísmico, en el que la energía acumulada en la corteza se libera y luego vuelve a generarse tensión. Luque también precisó que el Azuero-Soná no es una estructura pequeña, sino un sistema que se extiende desde la provincia de Los Santos hasta Veraguas.
Según el especialista, la energía del terremoto se distribuyó desde el área epicentral, ubicada cerca de Pitalosa, hacia otros sectores vinculados con la actividad sísmica. Un reacomodo de esta magnitud, advirtió, necesita tiempo, por lo que las réplicas podrían prolongarse después del terremoto.
Como referencia, Luque mencionó dos antecedentes. El primero es un movimiento de magnitud aproximada 7.4 registrado en 1991 cerca de la frontera con Costa Rica, en el área de Bocas del Toro, cuyas réplicas se extendieron entre uno y dos meses. El segundo es el sismo de 1934 en el golfo de Chiriquí, sentido en la ciudad de David, tras el cual también se reportaron réplicas por un periodo similar.
Con base en estas experiencias, el director estimó que los movimientos asociados con el reciente terremoto podrían seguir percibiéndose durante uno o dos meses. Aclaró, sin embargo, que se trata de una estimación basada en antecedentes históricos y no de una fecha exacta para el fin de las réplicas.