Paneles solo de hombres: la alerta de la política de género en ciencia
La Política Género-CTI 2040 plantea desincentivar los eventos científicos sin mujeres y crear un directorio nacional de científicas.
En Panamá se ha vuelto común encontrar afiches de eventos científicos en los que todos los ponentes son hombres. Así lo señala una columna de opinión publicada en el diario La Prensa, que toma como referencia la Política Nacional de Igualdad de Género en Ciencia, Tecnología e Innovación al 2040 y su Plan de Acción 2023-2025, conocida como Política Género-CTI 2040.
El documento llama “manels” a los paneles conformados exclusivamente por hombres, una práctica que, según el plan, excluye de forma sistemática a las mujeres como ponentes en distintos foros. Para enfrentarla, la medida 59 contempla desincentivar las actividades en las que las mujeres estén ausentes o subrepresentadas, lo que en el plan se identifica como los llamados “no manels”.
La columna recuerda que el 28 de septiembre se celebra el Día Internacional de la Cultura Científica, impulsado en 2020 por varias organizaciones de la región para acercar la ciencia a la población. La autora sostiene que la actividad científica dejó de ser un asunto solo académico y que su divulgación importa más cuando parte de la investigación se financia con fondos públicos.
Desde esa mirada, un evento de divulgación con representación únicamente masculina envía el mensaje de que las mujeres están invisibilizadas en la ciencia, y refuerza el estereotipo de que esta disciplina es solo para hombres. La columna lo resume en la idea de que la ciencia es para todos y todas, y que debe ser narrada por quienes generan el conocimiento.
En cuanto a acciones concretas, la medida 3 del mismo plan propone elaborar un Directorio de Mujeres relevantes en la Ciencia, Tecnología e Innovación en Panamá. La Senacyt ya desarrolló la plataforma Conecto, que busca convertirse en el sistema nacional de perfiles de ciencia y tecnología. Según la columna, todavía falta configurarla para incluir ese directorio, lo que permitiría saber en qué regiones del país se encuentran las científicas y a qué áreas se dedican.
La autora plantea que esa herramienta también serviría para mostrar dónde hace falta mayor paridad. La columna concluye que solo así se podrá construir una cultura científica más diversa e inclusiva.