Qué animales superan a los humanos en velocidad y en resistencia
Los datos científicos muestran que los humanos ganan en distancias largas, pero pierden casi siempre cuando se trata de correr a toda velocidad.
Encontrarse con un oso negro en un campamento deja una pregunta incómoda: ¿se puede escapar corriendo? La respuesta es no. Según los registros, estos animales alcanzan hasta 48 km/h, una cifra que deja a cualquier persona muy atrás. Además, salir corriendo puede disparar una persecución, así que lo recomendable es no hacerlo.
La duda se extiende a todo el reino animal. Durante décadas, los científicos han medido la velocidad máxima de cientos de especies, desde arañas y roedores hasta grandes mamíferos. En el pasado se usaron métodos poco precisos, como seguir antílopes americanos en auto mientras se disparaba al aire, o poner ratas en cintas de correr. Hoy los collares GPS permiten registrar a los animales en su hábitat natural. Un estudio reciente con guepardos en libertad midió hasta 93 km/h.
La bióloga Myriam Hirt, vinculada al Centro Alemán para la Investigación Integrativa de la Biodiversidad en Leipzig, reunió datos de unos 350 animales terrestres. En 2017, ella y sus colegas comprobaron que los animales más grandes no son los más veloces. Según su explicación, la masa corporal retrasa la aceleración y el cuerpo se agota antes de alcanzar la velocidad máxima, algo parecido a lo que ocurre con los aviones grandes, que necesitan pistas más largas para despegar.
Por eso, en distancias cortas, un ser humano puede ganarle a algunos animales pesados. El elefante africano de sabana llega a unos 35 km/h, pero tarda cerca de 7,5 segundos en alcanzar esa velocidad y podría recorrer 100 metros en unos 14 segundos. El velocista Usain Bolt, con una punta de 44 km/h en su récord mundial, lo superaría con facilidad, aunque muchos otros animales lo dejarían atrás: la jirafa alcanza entre 57 y 60 km/h, la cebra 70,6 km/h, el reno 80 km/h, el avestruz 82,8 km/h y el guepardo 93 km/h.
También hay comparaciones con el parkrun, la carrera de 5 km que reúne a millones de participantes. Un corredor que termina en 40 minutos tendría la velocidad de un topillo de bosque, uno de 30 minutos la de una rata o un hámster, y uno de 25 minutos la de un ratón doméstico o una iguana marina. El exatleta Andy Baddeley, con su marca de 13 minutos y 48 segundos, equivaldría a un potoroo de nariz larga. Pero esas son velocidades máximas que no se sostienen, así que lo normal es que el corredor supere al animal al llegar a la meta.
En resistencia la historia cambia. Los humanos estamos mejor adaptados a correr largas distancias por nuestra biomecánica, la falta de pelaje y la capacidad de sudar. Aun así, el oso negro se desplaza a 2,6 km/h, el tigre a 3,5 km/h y el lobo gris a 7,9 km/h, cifras inferiores al ritmo medio de 9 km/h de los participantes del Maratón de Londres. Los perros husky, en carreras de trineo de distancia equivalente a un maratón, podrían superar el récord humano por más de media hora, y un caballo entrenado para resistencia también vencería a la mayoría en terreno llano. En un maratón, los humanos no serían los mejores del reino animal.