Desfile del Día de Muertos en CDMX llega a su décima edición con récord de visitantes
La parada nació tras una escena de la película Spectre y este año espera más de medio millón de turistas. Un académico advierte sobre el impacto en los cementerios.
Ciudad de México celebra este sábado su desfile del Día de Muertos, que llega a su décima edición y se ha convertido en uno de los eventos más esperados de la capital. Calaveras monumentales, carrozas decoradas y artistas con penachos y máscaras llenan las avenidas del centro, que por unas horas se convierten en un gran carnaval con música y acrobacias.
La festividad tiene raíces antiguas. El Día de Muertos mezcla elementos precolombinos con las celebraciones católicas de Todos los Santos y Fieles Difuntos, que se conmemoran el 1 y el 2 de noviembre. Tradicionalmente era una fiesta familiar, en la que se armaban altares con la comida que los difuntos disfrutaban en vida y se visitaban los cementerios.
El desfile tiene un origen en el cine. La película Spectre, de la saga de James Bond, abre con el espía británico caminando entre una multitud vestida de muertos en el centro de la capital. Esa escena despertó la curiosidad del público, que empezó a preguntar cuándo habría una parada similar en la ciudad.
Miguel Ángel Mancera, exalcalde de la capital entre 2012 y 2018, fue quien organizó la primera edición en 2016. Según relató a la AFP, la gente le preguntaba constantemente por la fecha del desfile, y recuerda aquel proceso como una aventura. Algunas de las figuras monumentales usadas en el rodaje se aprovecharon para esa primera parada.
Para este año, el gobierno capitalino calcula que más de medio millón de turistas, nacionales y extranjeros, asistirán al evento. La fecha coincide además con el fin de semana del Gran Premio de Fórmula 1 en la ciudad. A la programación se suma una catrina colosal de 11 pisos de altura, levantada en pleno Zócalo, la plaza principal de la capital.
El académico Roberto Montalvo, de la Universidad Iberoamericana, explica que la celebración pasó de un festejo íntimo a un evento masivo. Advierte que la afluencia de visitantes ya satura algunos cementerios y compite por el espacio con las familias que acuden a recordar a sus difuntos. Se pregunta si la visita se adaptará al ritual o si el ritual terminará adaptándose al visitante.