Proponen un museo en Taboga para dar a conocer su historia de cinco siglos
La iniciativa busca que los visitantes conozcan los hechos que marcaron a la isla, desde la conquista del Perú hasta la época del Canal.
Taboga es conocida por sus playas y su cercanía con la ciudad, pero su pasado es mucho más amplio. Según la propuesta, durante cinco siglos ocurrieron en la isla hechos que merecen ser recordados. Ese antecedente sirvió de base para que la Asamblea Nacional aprobara la Ley 6 de 13 de marzo de 2012, que declara conjunto monumental histórico varias áreas de la isla.
A principios del siglo XVI, Francisco Pizarro planeó desde una casa en Taboga sus viajes al Perú y la conquista del Imperio inca. Esa vivienda también es considerada monumento histórico. Años después, la isla sirvió de refugio a piratas como Henry Morgan, Edward Davis y William Dampier, que la usaron para abastecerse y desde allí atacaron ciudades como Panamá la Vieja, Guayaquil y Paita.
En el siglo XIX, la caza de ballenas para extraer aceite generó actividad en la zona. La compañía inglesa Pacific Steam Navigation Company instaló en el islote El Morro un depósito de carbón con capacidad para 3,000 toneladas, donde trabajaban y vivían cerca de 100 personas. Con la fiebre del oro en California, miles de viajeros pasaban por Colón y después por Taboga rumbo al norte. La búsqueda de perlas también dejó huella en la isla por su ubicación estratégica.
Durante la construcción del Canal por los franceses, entre 1880 y 1904, funcionó en Taboga un sanatorio de 50 camas para atender a trabajadores con malaria o fiebre amarilla. El pintor Gauguin estuvo en ese lugar durante una época. Cuando el Gobierno norteamericano asumió la obra, el inmueble siguió como centro de recuperación y en 1905 se convirtió en el Hotel Aspinwall. Entre 1917 y 1919 fue usado como campo de concentración para personas de nacionalidad alemana, y desde 1919 volvió a operar como hotel hasta su clausura en 1945, cuando fue demolido.
En 1920, Estados Unidos pidió al Gobierno panameño el uso de partes de Taboga y Taboguilla para proteger la operación del Canal. La población rechazó la solicitud en un cabildo abierto celebrado el 13 de agosto de 1920, y el presidente Ernesto Tisdel Lefevre comunicó la negativa al Gobierno norteamericano. Durante la Segunda Guerra Mundial, tropas norteamericanas instalaron bases en la isla, con un centro de monitoreo en la montaña más alta y una base en Ancón.
La propuesta plantea que la mayoría de los visitantes desconoce estos hechos y que, por eso, el museo explicaría la importancia histórica de la isla. También se mencionan otros episodios, como la salida de los padres de santa Rosa de Lima hacia el Perú, y personalidades ligadas a Taboga, como el escritor Rogelio Sinán, el pintor Roberto Lewis y el compositor Ricardo Fábrega.
Para financiar el proyecto se plantea pedir apoyo a dos empresas que operan el trasiego de combustible en la zona: la compañía Decal, de capital italiano, con terminal en Taboguilla, y un grupo mixto panameño y norteamericano que opera en la isla Melones. El museo podría generar ingresos con la cuota de admisión y la venta de artesanías. La iniciativa también podría beneficiar a los hoteles de la isla, que tendrían un atractivo adicional para el turismo.