Primeros resultados de las legislativas en EE.UU. animan a los demócratas
Roy Cooper arrebató a los republicanos un escaño en el Senado y Jon Ossoff retuvo el suyo en Georgia, mientras la gestión de Trump queda bajo escrutinio.
Los demócratas comenzaron la noche electoral del martes con señales alentadoras en las elecciones de mitad de mandato de Estados Unidos. En juego están los 435 escaños de la Cámara de Representantes y 35 de los 100 puestos del Senado. Las votaciones son vistas como un referéndum sobre la gestión del presidente Donald Trump, casi dos años después de iniciar su segundo mandato. Aunque su nombre no aparece en la boleta, la economía, los precios altos y la guerra con Irán figuran entre las principales preocupaciones de los votantes.
El primer gran triunfo de la jornada fue para Roy Cooper, quien le quitó a los republicanos un escaño del Senado en Carolina del Norte. En Georgia, Jon Ossoff defendió su puesto con una ventaja amplia, y en Florida, un estado que los republicanos han dominado en los últimos años, los demócratas quedaron muy cerca de dar una sorpresa. Según los reportes, se da por hecho que los demócratas ganarán la Cámara de Representantes, así que la atención se concentra sobre todo en el Senado.
Los republicanos controlan actualmente ambas cámaras. Si los demócratas se quedan con una o con las dos, será más difícil que Trump logre aprobar leyes en los dos últimos años de su gobierno. El mandatario ya anunció que, en ese escenario, gobernará por decreto. Además, hay siete contiendas clave para definir el control del Congreso. Entre ellas destaca Texas, donde un triunfo demócrata en el Senado podría ser el primero en más de 30 años. En Kansas, una victoria opositora pondría fin a 94 años de dominio conservador, ya que el último senador demócrata de ese estado fue electo en 1932. En Georgia, Keisha Lance Bottoms ganó la gobernación y se convertirá en la primera mujer afroamericana en dirigir un estado del país.
El contexto económico pesa en estas elecciones. La popularidad de Trump se ubica por debajo del 38%, y el 75% de los estadounidenses tiene una opinión negativa sobre el estado de la economía. El precio del galón de diésel pasó de US$3,75, antes de que comenzara la guerra en febrero, a un máximo histórico de US$6,52 en septiembre. La inflación subió del 3% que había cuando Trump asumió el cargo al 3,7% actual, y los economistas consideran que sería menor sin su amplio régimen de aranceles globales. Además, las elecciones de mitad de mandato suelen ser desfavorables para el partido en el poder.
Analistas advierten, sin embargo, que la caída en la aprobación del presidente no se traduce de forma automática en más apoyo para los demócratas. Muchos votantes republicanos están molestos con Trump, pero no lo suficiente como para votar por el otro partido. Aun así, estados que el mandatario ganó por 10, 12 o 15 puntos hace apenas dos años ahora aparecen como plazas donde los demócratas tienen opciones reales de conquistar un escaño en el Senado.