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Por qué Estados Unidos mantiene tropas en Alemania y qué explica la historia

Un repaso de la historia europea desde 1870 explica por qué la presencia militar estadounidense nació tras la Segunda Guerra Mundial y por qué sigue vigente.

Opinión BULLA, 10:30 p.m. · 3 min de lectura
Por qué Estados Unidos mantiene tropas en Alemania y qué explica la historia

La presencia militar de Estados Unidos en Alemania tiene raíces que se remontan a 1870, cuando surgió la posibilidad de que un pariente del rey de Prusia llegara al trono de España. Francia, gobernada entonces por Napoleón III, vio en ese hecho una amenaza de Prusia por el norte y por el sur. Aunque el asunto de España se descartó, el canciller alemán Otto von Bismarck logró que Francia declarara la guerra igualmente, y Francia terminó derrotada, con la pérdida de Alsacia y de parte de Lorena y el pago de indemnizaciones millonarias.

Tras esa victoria, los estados germanos que habían apoyado a Prusia se unieron bajo el mando del rey prusiano en 1871, y así nació la Alemania moderna. En 1914, Alemania atacó a Francia al inicio de la Primera Guerra Mundial, en una contienda de trincheras que golpeó sobre todo territorio francés. Aunque Alemania terminó firmando un armisticio, Francia sufrió pérdidas humanas y materiales proporcionalmente mayores.

Prevendo una nueva invasión, Francia levantó desde 1929, durante 11 años, la Línea Maginot, un complejo de fortificaciones en su frontera con Alemania que costó aproximadamente 6,000 millones de dólares actuales. La defensa no evitó nada: en 1940, el ejército nazi cruzó la frontera, tomó París e invadió todo el país, directa o indirectamente a través del gobierno títere de Vichy.

Al terminar la Segunda Guerra Mundial, las potencias occidentales concluyeron que el militarismo alemán había sido un factor desestabilizador de Europa en tres ocasiones graves en 75 años. Al mismo tiempo, el diplomático George Kennan advirtió del inicio de una nueva guerra fría contra la Unión Soviética. Por ello, la ocupación de Alemania, encabezada en buena parte por Estados Unidos, buscó impedir que el militarismo alemán resurgiera.

Cuando se fundó la OTAN en 1950, el objetivo fue doble: controlar a Alemania y defender a Occidente frente a la Unión Soviética. Alemania Occidental quedó desnuclearizada y solo podía tener un ejército convencional bajo mando de la alianza, lo que tranquilizó a otros países europeos y favoreció la cohesión del continente. Según el análisis, la presencia estadounidense también protegía a Estados Unidos, pues Europa y el Atlántico funcionaban como una barrera frente a amenazas soviéticas.

Tras la caída del Muro de Berlín y de la Unión Soviética, la Alemania reunificada mantuvo ese papel estratégico. Ese rol se consolidó con el régimen ruso actual, que desde hace un par de décadas retomó una agenda de presión sobre Europa Occidental, algo más evidente con la guerra contra Ucrania. Por ello, el texto sostiene que la presencia militar sigue justificada desde la perspectiva de los intereses estadounidenses.

Ahora Alemania está aumentando su gasto militar: prevé destinar 110 billones de euros a defensa en 2027, cerca del 20% de su presupuesto, y 184 billones para 2030. Según la fuente, esa escalada responde a las amenazas rusas y a la posibilidad de que Estados Unidos reduzca su compromiso. El análisis concluye que, mirando el presente a la luz de la historia, la presencia estadounidense cumple funciones que van más allá de defender a Alemania.

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