Panamá registra sismo de magnitud 7,7 sin víctimas mortales en los primeros balances
El temblor se sintió con fuerza en la capital durante unos 40 segundos. Las autoridades declararon estado de emergencia mientras continúan las réplicas y las evaluaciones de daños.
El viernes 9 de octubre de 2026, a las 12:56 del mediodía, un sismo sacudió el territorio panameño. El Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) lo midió en magnitud 7,7, mientras que el Instituto de Geociencias de la Universidad de Panamá lo ubicó en 7,5. La sacudida duró cerca de 40 segundos, con oscilaciones prolongadas que se percibieron en la capital. Según los datos instrumentales, es uno de los movimientos más poderosos registrados en el país.
Las imágenes de edificios que se balanceaban, calles congestionadas y personas buscando refugio circularon en medios internacionales. Pese al temor inicial por una tragedia mayor, hasta los primeros balances no se reportaban víctimas mortales en Panamá. Ese dato, sin embargo, no basta para concluir que el país estaba preparado. La ubicación del epicentro, la distribución de la población y las características de las construcciones influyen de forma directa en el saldo de un terremoto.
En cuanto a la infraestructura, el Metro de Panamá, el Aeropuerto Internacional de Tocumen y las instalaciones del Canal fueron objeto de medidas preventivas e inspecciones técnicas, y algunas operaciones se mantuvieron o se recuperaron tras el evento. Aun así, las evaluaciones estructurales posteriores siguen pendientes y se consideran indispensables antes de dar por confirmada la resistencia de las obras.
El Gobierno nacional activó mecanismos de coordinación, instaló una sala de crisis y movilizó a las instituciones encargadas de atender a la población afectada. También se declaró estado de emergencia para hacer frente a las consecuencias del desastre. Mientras tanto, varias familias enfrentan viviendas deterioradas y pérdidas materiales, y las réplicas mantienen la inquietud en distintos sectores. El Instituto de Geociencias difundió información científica durante esas réplicas.
Uno de los puntos señalados por el análisis publicado es la preparación de la ciudadanía. Numerosas personas en oficinas, centros comerciales, escuelas y viviendas reaccionaron sin instrucciones claras sobre dónde protegerse o cuándo evacuar. El texto plantea incorporar la prevención sísmica en la educación, la administración pública y la planificación urbana, con procedimientos conocidos, ejercicios periódicos y puntos de encuentro identificados.
El mismo planteamiento pide un programa progresivo para evaluar la vulnerabilidad de hospitales, centros educativos, instalaciones esenciales y edificaciones antiguas, además de extender la preparación a los municipios y a las comunidades más apartadas.