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OMI fija reglas para evaluar proyectos de geoingeniería marina y proteger los océanos

La Organización Marítima Internacional aprobó marcos para revisar investigaciones que buscan capturar carbono en el mar, aunque sus efectos ecológicos siguen siendo inciertos.

Mesa de Economía, 3:07 p.m. · 2 min de lectura
OMI fija reglas para evaluar proyectos de geoingeniería marina y proteger los océanos

La Organización Marítima Internacional (OMI) aprobó nuevas orientaciones para evaluar investigaciones sobre geoingeniería marina, una práctica que pretende aprovechar la capacidad del mar para atrapar dióxido de carbono y ayudar a frenar el calentamiento global. Sin embargo, la ciencia todavía no tiene claro cómo podrían afectar estas técnicas a los ecosistemas oceánicos.

La decisión salió de las reuniones del Convenio y el Protocolo de Londres, realizadas del 5 al 9 de octubre de 2026 en la sede del organismo, en Londres. Los países participantes acordaron crear mecanismos para determinar si un proyecto de investigación puede avanzar sin provocar riesgos ambientales inaceptables.

Los nuevos marcos cubren tres métodos. El primero es la fertilización de los océanos, que consiste en agregar nutrientes al agua para estimular el fitoplancton, organismos microscópicos que absorben CO₂ mediante la fotosíntesis. El segundo es la alcalinización oceánica, que añade sustancias alcalinas para que el agua capte más CO₂ de la atmósfera y contrarreste la acidificación. El tercero es el hundimiento de biomasa, que implica introducir material biológico, como vegetación marina o terrestre, para almacenar carbono durante largos periodos.

Aunque las tres técnicas buscan mitigar el cambio climático, la OMI advierte que existen vacíos importantes de conocimiento sobre su impacto en la biodiversidad y el equilibrio de los ecosistemas marinos. Según el procedimiento aprobado, cada propuesta pasará por una selección inicial, una evaluación ambiental, una gestión de riesgos, una toma de decisiones y una revisión posterior a la ejecución.

Para avanzar, las iniciativas deberán demostrar que responden a objetivos científicos legítimos y presentar análisis exhaustivos de sus posibles impactos. También tendrán que incluir consultas con las partes interesadas, revisión por pares, mecanismos de seguimiento y reportes transparentes. La OMI indicó que las evaluaciones podrán actualizarse conforme surjan nuevos conocimientos.

El secretario general de la OMI, el panameño Arsenio Domínguez, destacó que estos instrumentos permiten examinar las propuestas científicas antes de ejecutarlas, en un momento de creciente interés de científicos, empresas y público. El organismo subrayó que la investigación debe seguir un enfoque de precaución y que la adopción de los marcos no equivale a autorizar proyectos comerciales, sino a fijar criterios para revisar cada caso.

Las sesiones también aprobaron orientaciones para gestionar el fin de la vida útil de buques de plástico reforzado con fibra de vidrio, incluidas alternativas a su hundimiento en el mar, elaboradas junto con el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente. Las partes acordaron además seguir analizando la relación entre estos convenios y el acuerdo sobre diversidad biológica marina en zonas fuera de la jurisdicción nacional. Las reuniones fueron presididas por Radia Razack, de Sudáfrica.

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