Columnista plantea que Panamá necesita decisión, no más infraestructura portuaria
Un ingeniero panameño sostiene que el país ya tiene las bases para crecer como plataforma logística, pero le falta una gestión técnica y sostenida.
Un ingeniero civil panameño, director para Medio Oriente de Roll Group, sostiene que Panamá no carece de infraestructura portuaria ni de una posición geográfica única, sino de decisión y agilidad para aprovecharlas. Según su planteamiento, el país tiene área, grúas, atraques y ubicación, y lo que hace falta es reunir a expertos técnicos con un mandato claro hasta lograr una solución, separando ese proceso de la presión política sin quitarle a la autoridad la decisión final.
El autor recuerda que el Cuerpo de Ingenieros del Ejército de Estados Unidos elaboró en 1999, por encargo de la Comisión del Canal de la época, el Panama Canal Reconnaissance Study. Ese estudio evaluó casi veinte alternativas para garantizar el agua del Canal durante 50 años y las clasificó según su productividad. Río Indio ya figuraba entre ellas. Más de dos décadas después, y una desde la ampliación, el proyecto fue declarado prioritario, y todavía faltan varios años para verlo terminado y operativo.
En el terreno portuario, compara a Panamá con Singapur. Según sus cifras, Singapur mueve unos 40 millones de contenedores al año, mientras que las cinco terminales panameñas juntas mueven cerca de una cuarta parte de esa cantidad. Con las decenas de grúas pórtico y los varios kilómetros de muelle que ya existen, sostiene que el país podría casi duplicar su movimiento actual si operara con la eficiencia de Singapur.
Sobre la historia singapurense, el texto señala que sus puertos nacieron con operadores privados que competían sin una entidad que supervisara el conjunto. Ese modelo colapsó porque el sector privado no pudo financiar las mejoras exigidas, y el gobierno colonial terminó expropiándolo. Según el autor, consolidar una autoridad única tomó décadas, pero separar al regulador del operador tomó menos de dos años una vez decidida.
En el caso panameño, el columnista cita a un práctico del Canal que describió a la Autoridad Marítima (AMP) como una institución que responde a emergencias más que a los retos del futuro. Menciona que este año cientos de buques panameños fueron detenidos por deficiencias, que decenas de naves dejaron el registro y que la AMP intentó restringir el acceso público a información sobre concesiones portuarias, decisión que el presidente ordenó revertir.
Como solución, propone crear por ley una Autoridad de Puertos, o una entidad integrada con la Marítima, con autonomía y controles como auditorías, reportes públicos y rendición de cuentas. También sugiere explorar una integración entre el Canal y los puertos, que comparten la misma región. Cita a Cartagena, Kingston y Caucedo, que en conjunto han comprometido miles de millones de dólares para modernizar sus puertos. El autor concluye que el tema debe tratarse como un plan de nación y no como una política de cada gobierno.