Noviazgos de polo a polo: el tranque como prueba de fuego
Entre dos y tres horas de viaje en un sentido y un gasto mensual considerable forman parte del costo de mantener una relación a distancia en el área metropolitana.
En Panamá, la distancia entre dos personas que se quieren no se mide solo en kilómetros, sino en horas atrapadas en el tráfico. Una pareja donde uno vive en La Chorrera, en Panamá Oeste, y el otro en sectores como Tocumen, Las Cumbres o Chilibre, en el este y el norte del país, enfrenta un desafío físico, emocional y económico que pone a prueba la relación.
Sobre el mapa, el recorrido de La Chorrera a Tocumen por la Autopista y el Corredor Sur suma unos 55 a 60 kilómetros. Pero en horas pico, o durante los congestionamientos habituales de la Vía Centenario y el Puente de las Américas, un solo trayecto puede tomar entre dos y tres horas. Ir y volver en un fin de semana equivale a dedicar casi un día completo de trabajo al desplazamiento, ya sea en auto propio, en transporte público o en buses colectivos.
El costo también pesa. Quien viaja en vehículo propio debe contar el combustible y los peajes de los corredores, gastos que pueden superar los 40 a 60 balboas al mes solo por las visitas. En transporte público, el trayecto implica transbordos en la Gran Terminal de Transporte de Albrook, el uso del Metro y de buses, lo que suma cansancio a una semana laboral ya agotadora.
Especialistas citados en el reportaje señalan que el estrés del tráfico crónico afecta el ánimo. Llegar a la casa de la pareja agotado y con el tiempo contado para regresar altera la calidad de los encuentros y convierte un momento de descanso en una tarea logística.
La seguridad es otro punto sensible. Viajar de noche hacia o desde zonas periféricas implica riesgos de accidentes, cierres temporales y tramos con poca iluminación, especialmente en la carretera hacia el Oeste y en los accesos a Chilibre y Tocumen. Manejar con sueño después de una velada aumenta la probabilidad de colisiones, una advertencia que la Dirección de Operaciones de Tránsito de la Policía Nacional ha repetido en varias ocasiones.
A esto se suma la desconfianza. La imposibilidad de verse a diario genera dudas, y la falta de presencia cotidiana dificulta resolver con rapidez cualquier malentendido. Según el texto, cuando la logística pesa más que el romance, la relación queda más expuesta a terceros que viven más cerca.
En síntesis, sostener un noviazgo de este tipo exige compromiso, planificación financiera y una confianza sólida, capaz de resistir no solo la distancia sino también las horas de tranque que la acompañan.