Muere Maricarmen Abascal, símbolo de la crisis de vivienda en España
La octogenaria falleció en un hospital de Madrid días después de ser desalojada de un piso donde vivió más de 70 años.
Maricarmen Abascal, una mujer de 87 años que se volvió el rostro de la crisis de vivienda en España, murió este miércoles en el hospital Gregorio Marañón de Madrid. Había sido ingresada en ese centro después de ser desalojada de su apartamento el 23 de septiembre, el mismo inmueble donde vivió durante más de siete décadas. Las causas de su fallecimiento no se conocieron de inmediato.
Su caso provocó protestas en distintos puntos del país y empujó al gobierno de Pedro Sánchez a proponer medidas urgentes de alivio en materia de vivienda. Sin embargo, el Parlamento rechazó la semana pasada dos decretos del Ejecutivo. Ante ese revés, Sánchez anunció este lunes el adelanto de las elecciones generales, que se celebrarán el 29 de noviembre.
Al conocerse la noticia, Sánchez expresó su cariño a la familia y a los seres queridos de Abascal. Varios ministros también lamentaron la muerte, entre ellos Isabel Rodríguez, de Vivienda, y Ana Redondo, de Igualdad. Alberto Núñez Feijóo, líder del Partido Popular y principal rival de Sánchez en las urnas, pidió que no se utilice el fallecimiento de forma interesada.
El Sindicato de Inquilinas, que había luchado para evitar el desahucio, lamentó la muerte y señaló que se había alcanzado un acuerdo que le habría permitido regresar a su vivienda, pero que llegó demasiado tarde. Desde su cama de hospital, Abascal había enviado mensajes de apoyo a quienes se movilizaban en su defensa. Miles de personas se reunieron en la Puerta del Sol de Madrid, donde hay un campamento de protesta, y cientos marcharon en la noche hasta el Congreso de los Diputados.
El piso, de 92 metros cuadrados, está en el barrio de Retiro, en el centro de la capital. Abascal lo ocupaba con un contrato de renta antigua firmado en 1956 por su padre, por el que pagaba 500 euros al mes, muy por debajo del precio de mercado. En 2020, la propiedad pasó a la empresa Urbagestión, que le exigió inicialmente 2.650 euros mensuales y después aceptó 1.650 euros, una cifra superior a su pensión de 1.350 euros. Según su abogada, ella siguió pagando los 500 euros. Tras un litigio de varios años que favoreció a la empresa, la comisión judicial ejecutó el desahucio al cuarto intento.
El caso expuso la presión que sufren los inquilinos en España, donde los alquileres han subido de forma acelerada por la escasez de oferta, el aumento de la población en las principales ciudades y la presencia de apartamentos turísticos de corta duración. Tras las protestas, la empresa aceptó que Abascal regresara a su casa con un nuevo contrato y una renta similar a la que pagaba, pero ese regreso ya no ocurrirá. El sindicato convocó una huelga general para el 11 de noviembre.