Migrantes venezolanos se quedan en México tras cerrarse la vía de asilo en Estados Unidos
Con la aplicación CBP One cancelada, muchos optan por instalarse en Tijuana y reconstruir sus proyectos de vida lejos del sueño americano.
Milko García, venezolano de 29 años, tenía una cita para presentarse en la frontera estadounidense y pedir asilo el 22 de enero de 2025. Dos días antes, Donald Trump regresó a la presidencia y puso fin a ese mecanismo. Desde entonces, García quedó varado en Tijuana, donde se instaló y empezó a abandonar la idea del "sueño americano". Hoy trabaja como agente inmobiliario y dice sentirse cómodo en el país.
El nuevo gobierno estadounidense aplicó un discurso antimigratorio que ahora vuelve a ocupar un lugar central en la campaña para las elecciones legislativas de medio término, previstas para el 3 de noviembre. Entre las medidas están el cierre de la frontera, el aumento de redadas y deportaciones, y la orden de terminar con CBP One, una aplicación móvil que otorgaba citas para solicitar protección en la frontera. En enero de 2025, esa aplicación tenía 270.000 casos abiertos, de los cuales 30.000 tenían cita para cruzar desde México.
Tijuana, históricamente, ha sido un paso tradicional de migrantes y un punto de salida de mexicanos hacia Estados Unidos. Entre 2020 y 2025 recibió alrededor de 25.000 extranjeros. Para muchos de ellos, el cambio de política significó tener que replantear su plan. Heiri Maya, también venezolana, de 27 años, llegó en 2022 y no logró calificar para CBP One. Trabajaba en turismo y vendía comida venezolana, que se hizo popular en redes sociales. Hace un mes abrió un pequeño restaurante y afirma que la ciudad la ha acogido.
Una encuesta de la Organización Internacional para las Migraciones, realizada en la zona en 2025, indica que 45% de los entrevistados decidió convertir a México en su hogar. Maya cuenta que sus amistades venezolanas que sí llegaron a Estados Unidos viven con temor, encerradas en sus casas, y que muchas ya están regresando por voluntad propia para evitar ser deportadas.
Los albergues de Tijuana, que antes estaban saturados, hoy cerraron o reciben a muy pocas personas. El Movimiento Juventud 2000 atiende actualmente a una decena de personas, y su director, José María García, reconoce que las políticas de Trump lograron frenar los movimientos masivos. Según explica, los pocos migrantes que aún llegan se arriesgan en cruces clandestinos o caen en manos de criminales, y algunos desaparecen en rutas más alejadas.
La organización Al Otro Lado ofrece asesoría legal. Su subdirectora, Soraya Vázquez, recuerda que costó mucho que los migrantes entendieran que la frontera estaba cerrada. Ahora atienden a decenas de personas que buscan regularizar su situación en medio de un proceso burocrático complejo. Vázquez señala que los casos de migrantes africanos suelen complicarse por el desconocimiento de sus realidades.
En México, la agencia de la ONU para los refugiados registró unas 70.500 solicitudes de asilo en 2025, la mitad de ellas en Tapachula, frontera con Guatemala, donde decenas de miles de personas siguen varadas. Alpha Oumar Diallo, de 37 años, salió de Guinea en 2024 por razones políticas. Sus problemas de salud y la dificultad para exponer su caso en francés han retrasado su proceso. Espera conseguir documentos, un trabajo y reunir a su familia.