Lula promete mantener todos los programas sociales pese a la presión fiscal
El presidente brasileño descarta recortes mientras el déficit nominal llega al 9,51 % del PIB y los mercados esperan medidas de ajuste.
El presidente Luiz Inácio Lula da Silva aseguró que mantendrá todos los programas sociales de su Gobierno durante su cuarto mandato. Lo dijo en un video publicado en sus redes sociales, en respuesta a las presiones para reducir el gasto público por el deterioro de las cuentas fiscales. Rechazó las versiones sobre posibles recortes y afirmó que cumplirá lo que prometió en la campaña.
Lula sostuvo que ningún programa social desaparecerá en el país. Además, adelantó que su administración podría crear nuevas iniciativas o ampliar las que ya funcionan. Entre sus promesas mencionó nuevos subsidios para estudiantes universitarios, medidas para condonar deudas de microempresarios y transporte gratuito en autobuses durante los fines de semana.
El mensaje llega en un momento de expectativa en el mercado financiero, que espera conocer la conformación del equipo económico del próximo Gobierno y las medidas para contener el déficit público. Según el reporte, la Bolsa de São Paulo acumuló pérdidas del 18 % durante la primera semana de operaciones posterior a la reelección de Lula. Los inversionistas habían apostado por la victoria del senador Flávio Bolsonaro, quien defendía un programa económico liberal con énfasis en el ajuste fiscal.
Las cuentas públicas son el principal motivo de preocupación. El déficit nominal de Brasil alcanzó el equivalente al 9,51 % del producto interno bruto (PIB) en los 12 meses hasta septiembre, y la deuda pública ronda el 83 % del PIB. Analistas siguen de cerca esas cifras, que presionan al Gobierno a tomar medidas fiscales, sobre todo por su compromiso de cerrar 2027 sin un saldo negativo en las cuentas públicas.
Lula obtuvo la reelección en la segunda vuelta del 25 de octubre, con el 51,79 % de los votos, frente al 48,21 % de Flávio Bolsonaro. Aunque Bolsonaro fue el candidato más votado en la primera vuelta, celebrada el 4 de octubre, Lula logró imponerse en el balotaje y asegurar un nuevo periodo al frente del Gobierno brasileño.