Lula logra la reelección en Brasil tras perder la primera vuelta
Con el 52% de los votos, el exsindicalista remontó frente a Flávio Bolsonaro y gobernará por cuarta vez.
El presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, de izquierda, fue reelegido el domingo en la segunda vuelta, después de quedar en desventaja en la primera frente al derechista Flávio Bolsonaro. Con el 52% de los votos, el exsindicalista de casi 81 años logró algo que pocos anticipaban: remontar una elección y convertirse en el primer candidato en hacerlo en Brasil. Además, será el primer presidente en gobernar por cuarta vez.
Ninguna encuesta lo señalaba como favorito. Según el análisis, la clave fue la movilización de la izquierda, que redujo la abstención y sumó votos que antes se habían perdido en blanco o nulos. Entre ambas rondas, su caudal creció en más de 10 millones de votos.
Tras la derrota inicial, miles de personas salieron a las calles de ciudades como Río de Janeiro, São Paulo y Belo Horizonte. Las convocatorias partieron sobre todo de movimientos estudiantiles y juveniles, con consignas contra Bolsonaro y en defensa de la democracia, además de respaldo a programas de educación, cultura y derechos sociales. Lula afirmó que no veía algo similar desde las protestas por elecciones directas contra la dictadura militar, en 1984.
La campaña también cambió de terreno. Lula reconoció que la primera vuelta había sido la más desorganizada en décadas, por lo que rediseñó su estrategia digital. Se acercó a jóvenes influencers, compró por primera vez un celular y se presentó como el "rey del selfi". La militancia de izquierda ocupó redes sociales, un espacio que hasta entonces dominaba la derecha. Un símbolo fue el "Ejército de Lula", un canal de WhatsApp con más de diez millones de seguidores impulsado por el diputado André Janones, que reparte tareas para difundir contenido.
Flávio Bolsonaro, de 45 años, fue elegido candidato por su padre, el expresidente de extrema derecha Jair Bolsonaro, gobernante entre 2019 y 2022 y preso por un intento golpista tras perder ante Lula en 2022. Sus críticos recuerdan el aumento del hambre, la mala gestión de la pandemia de covid-19, que dejó 700.000 muertos, el alza de la violencia contra las minorías y políticas climáticas negacionistas. Durante la campaña, Flávio prometió indultar a su padre si llegaba al poder.
En la recta final, el gobierno puso en marcha medidas sociales en un contexto de fuerte déficit fiscal. El Congreso aprobó una reforma que garantiza dos días de descanso por semana a los trabajadores, bandera central de la campaña de Lula. Además, el Ejecutivo adelantó el pago mensual del Bolsa Familia, la ayuda que reciben casi 50 millones de brasileños, condonó deudas tributarias de microemprendedores, eliminó impuestos al combustible y prometió pase libre de transporte. Consultado sobre estas medidas en plena campaña, Lula respondió que no dejaría de otorgar beneficios que podía dar solo porque hubiera elecciones.