Lo que se sabe del caso de los militares salvadoreños secuestrados en Haití
Cuatro técnicos desaparecidos, restos calcinados sin identificar y un ultimátum del presidente Bukele marcan una crisis que sigue creciendo en Puerto Príncipe.
Desde el 18 de octubre, cuando cuatro técnicos militares salvadoreños fueron atacados en el barrio de Santo, en Croix-des-Bouquets, al norte de Puerto Príncipe, las dudas sobre el caso no han dejado de crecer. Los militares pertenecen a la Fuerza de Supresión de Pandillas (GSF), una misión multinacional desplegada para combatir la violencia en ese país caribeño, y su vehículo blindado fue atacado con armas de fuego y explosivos, lo que los obligó a huir, según informaron las Fuerzas Armadas de El Salvador.
El presidente Nayib Bukele afirmó que los soldados fueron tomados como rehenes por las pandillas que controlan la zona y lanzó un ultimátum: o los entregaban con vida o enfrentarían una operación militar de gran envergadura. Las labores de búsqueda y rescate, reforzadas con fuerzas especiales enviadas desde El Salvador, no han dado resultados visibles. Más de una semana después, no se conoce la identidad exacta de los soldados, su paradero ni su estado.
La situación cambió con el hallazgo de varios cadáveres calcinados en la zona donde se perdió contacto con el grupo. Un medio estadounidense reportó que restos calcinados podrían pertenecer a los militares, pero Bukele lo negó de inmediato en la red X. Según su mensaje, los restos corresponden a un niño, a un hombre de estatura mucho mayor que la de los aerotécnicos y a una persona con parte de un uniforme de otro ejército, además de carnés y uniformes de otros países. La GSF, por su parte, dijo que no está en condiciones de confirmar que los restos sean del personal desaparecido y aseguró que seguirá en la misión.
En un video dirigido a Bukele, el líder pandillero conocido como Lanmò San Jou afirmó que los cuatro salvadoreños están muertos y que murieron por un error al entrar en territorio de una pandilla vecina. Esa versión no ha sido verificada de forma independiente.
La misión de El Salvador en Haití, conocida como Fuerza de Tarea Libertad II, comenzó en enero de 2025 y cumple labores de aviación, evacuaciones médicas y protección de aeronaves y vehículos. La Asamblea Legislativa la extendió hasta octubre de 2027. Según el analista Romain Le Cour, de Global Initiative, este incidente tiene repercusiones internacionales de una magnitud inusual para la seguridad en Haití.
El contexto es grave. Las pandillas controlan más del 80% de Puerto Príncipe, la violencia ha desplazado a 1,5 millones de personas y Naciones Unidas registró más de 5.700 muertos y heridos entre enero y mediados de septiembre. Mientras tanto, Haití se prepara para sus primeras elecciones generales en más de una década, programadas para el 13 de diciembre, cuya realización sigue en duda.