Panamá no enseña finanzas ni gestión en el currículo escolar
Un columnista sostiene que la educación pública deja fuera temas financieros, habilidades de gestión y el uso de herramientas de IA, y pide al Ministerio de Educación revisar esa decisión.
Un columnista de opinión advierte que los cuadernos de los estudiantes de décimo grado en Panamá incluyen ecuaciones cuadráticas, la Revolución francesa y análisis gramatical, pero no contenidos sobre cómo funciona una tarjeta de crédito, qué es un fondo de inversión o por qué un banco paga y cobra intereses de forma distinta. Para el autor, esa ausencia es una decisión del sistema educativo y, a su juicio, es equivocada.
El texto recuerda que Panamá opera el centro bancario más grande de América Latina, con entidades de distintos continentes que mueven capitales de todo el hemisferio. Según el columnista, esa realidad contrasta con la falta de formación financiera de jóvenes que firman préstamos estudiantiles sin distinguir entre una tasa fija y una variable.
El autor sostiene que la educación financiera beneficia sobre todo a las familias con menos recursos, porque son las que más pierden cuando no comprenden el dinero. Señala que un joven que entienda antes de los veinte años cómo el interés compuesto puede jugar a favor en el ahorro y en contra en las deudas podría evitar decisiones que afectan su patrimonio durante décadas.
Otra carencia que menciona es la gestión de negocios, entendida como la capacidad de identificar problemas, diseñar soluciones, asignar recursos y ejecutar con disciplina. Según el texto, esas habilidades sirven tanto para crear empresas como para dirigir equipos o negociar contratos. El columnista también vincula la competencia laboral con el uso de herramientas de inteligencia artificial, que, en los últimos dos años, han cambiado el rendimiento esperado en muchos campos.
Para respaldar su postura, el artículo cita ejemplos de otros países. Singapur incorporó el pensamiento computacional en la primaria, Israel desarrolló un ecosistema emprendedor desde sus escuelas y Finlandia trata desde hace una década la alfabetización financiera como materia obligatoria. El autor reconoce que esos países tienen condiciones distintas a las de Panamá, pero considera que no es un obstáculo para avanzar.
El columnista concluye que la falta de espacio en el currículo responde a prioridades y no a limitaciones reales, y pide que el Ministerio de Educación revise qué contenidos ocupan las horas de clase. La columna no presenta cifras oficiales sobre el currículo actual ni una respuesta de las autoridades educativas.