Latinoamérica debe invertir en prevención de salud para sostener su crecimiento
Un informe del Centro de Salud McKinsey advierte que la región destina solo el 5 % de su presupuesto de salud a prevención, mientras la gente vive más años con mala salud.
En Latinoamérica, los países destinan apenas el 5 % de su presupuesto de salud a la prevención, según datos del Centro de Salud McKinsey. La cifra pone en evidencia una brecha en una región que enfrenta problemas fiscales y en la que la población vive más años, pero con la salud cada vez más deteriorada.
Brad Herbig, director de datos de salud y analítica de ese centro, sostiene que una inversión estratégica, enfocada en la prevención y en resultados, puede mejorar el retorno de cada dólar gastado, tanto en bienestar de la población como en productividad económica. Según explicó, cuando los gobiernos invierten poco en prevención, con el tiempo deben destinar más recursos a tratar enfermedades que podrían haberse evitado.
Los datos citados por Herbig indican que los países latinoamericanos invierten en promedio 3,7 % de su PIB en salud, mientras que las naciones de mayores ingresos destinan 7,9 %. En ese contexto, el especialista afirmó que una inversión estratégica podría generar un 7 % del Producto Interno Bruto en la región.
Herbig planteó además un cambio de enfoque: en lugar de preguntarse cómo reducir el costo, la discusión debería centrarse en cómo maximizar el retorno. Advirtió que, si la salud se ve solo como un gasto, no se reconocerán los beneficios que una población más sana aporta a la productividad y al crecimiento económico.
El centro también señala un problema de calidad de vida. En 2025, la expectativa de vida en la región era de 77 años, de los cuales 10,9 se vivirían con mala salud. Para 2050 se prevé una expectativa de 80 años, pero con 12,1 de esos años en mala salud. Según el informe, el espacio fiscal para invertir en salud se está reduciendo, por lo que la forma de responder es elegir con claridad las inversiones de mayor rendimiento.
Como proyección, el Centro estima que por cada dólar invertido en salud en la región el retorno será de 2,4 dólares. Herbig citó dos experiencias: el programa Sumar de Argentina, que cubre a más de 16 millones de personas sin seguro y financia con base en resultados, con una reducción del 74 % en la probabilidad de muerte neonatal intrahospitalaria; y la Ley de Etiquetado y Publicidad de Alimentos de Chile, que ha permitido reducir el azúcar en los alimentos.