S&P mantiene el grado de inversión de Panamá con perspectiva estable
La calificadora destaca el crecimiento y el ajuste fiscal, pero advierte sobre la deuda pública y la limitada capacidad fiscal del país.
S&P Global Ratings ratificó la calificación soberana de Panamá en BBB- de largo plazo y A-3 de corto plazo, con perspectiva estable. Con esta decisión, el país conserva el grado de inversión, lo que refleja que los mercados siguen confiando en que Panamá podrá cumplir con el pago de sus deudas.
Para explicarlo de forma sencilla, la agencia hace un ejercicio parecido al de un banco que revisa el historial de un cliente antes de prestarle dinero. En este caso, S&P analiza si Panamá tiene capacidad para honrar sus compromisos financieros y mantener la estabilidad económica. La perspectiva estable indica que la calificadora no prevé cambios importantes en el corto plazo, aunque sigue atenta a los retos fiscales.
Sin embargo, la agencia identificó riesgos en tres áreas: la deuda pública, la limitada capacidad fiscal y el perfil externo del país. Al cierre de agosto de 2026, el saldo de la deuda pública total alcanzó $61,918.4 millones. Por eso, S&P espera una reducción gradual del déficit fiscal del Gobierno general durante 2026 y 2027, que ayude a estabilizar la carga de deuda e intereses. El déficit es el monto en que los gastos superan los ingresos, como una familia que gana $1,000 al mes y gasta $1,200. La meta oficial para este año es reducir ese déficit a 3.5% del producto interno bruto, y el ministro de Economía y Finanzas, Felipe Chapman, afirma que se podría lograr una reducción aún mayor.
La calificadora dejó dos escenarios. Podría rebajar la nota en los próximos 12 a 24 meses si retrocesos en las políticas impiden reducir más el déficit y la deuda sigue creciendo. En cambio, podría subirla en ese mismo plazo si la consolidación fiscal reduce de forma significativa la deuda pública y amplía el margen de maniobra del Gobierno. En términos prácticos, S&P pide más austeridad en el gasto público y cumplir la meta de reducción del déficit.
En cuanto al crecimiento, la agencia lo valora de forma positiva. Proyecta que el Producto Interno Bruto crezca 4.5% en 2026, una de las tasas más altas entre los países comparables de América Latina, impulsado por la fuerte actividad del Canal de Panamá, que se beneficia del aumento del tráfico por las interrupciones en Medio Oriente. No obstante, advierte que un episodio severo de El Niño reduciría las lluvias y el nivel del lago Gatún, lo que frenaría la actividad logística y desaceleraría el crecimiento en 2027. Aun así, S&P considera que el buen clima para los negocios, las políticas económicas estables, los proyectos de inversión y la posición estratégica del país deberían sostener un crecimiento cercano a 4% entre 2027 y 2029.
Uno de los pendientes más señalados es la recaudación tributaria. Según la agencia, los ingresos tributarios equivalen a 6.9% del PIB, uno de los niveles más bajos entre países comparables, y están unos 3 puntos porcentuales por debajo de lo registrado en 2013 y 2014. S&P también considera que el Gobierno tiene capacidad limitada para aplicar reformas adicionales que aceleren la consolidación fiscal, como una reforma tributaria o cambios que reduzcan la rigidez del gasto.
Por último, la calificadora mencionó el proyecto minero de Donoso. El Gobierno analiza los próximos pasos tras la suspensión del arbitraje internacional por $20,000 millones presentado por First Quantum. S&P aclaró que sus proyecciones no incluyen ningún efecto positivo sobre el PIB, las exportaciones o los ingresos fiscales por una eventual reapertura de la mina, y que seguirá de cerca la decisión que tome en los próximos meses la comisión presidencial de alto nivel sobre el tema.