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SEGURIDAD

Edificios seguros: qué deja el terremoto del 9 de octubre en Panamá

Un ingeniero electricista pide revisar sistemas contra incendios, planes de evacuación y los interruptores eléctricos de los edificios del país.

Opinión BULLA, 11:00 p.m. · 2 min de lectura
Edificios seguros: qué deja el terremoto del 9 de octubre en Panamá

El terremoto del 9 de octubre dejó una lección clara: una emergencia puede llegar sin aviso, y la preparación es lo que protege vidas. Desde esa experiencia, un ingeniero electricista que también es teniente coronel del BCBRP invita a revisar la seguridad de las edificaciones de baja, mediana y gran altura.

El mensaje va dirigido a residentes, administradores y juntas directivas. Según el autor, los sistemas de protección y los equipos electromecánicos esenciales deben funcionar todo el tiempo, y eso exige inspecciones, pruebas y mantenimiento periódico a cargo de profesionales y empresas idóneas.

El texto también advierte sobre los incendios. En los edificios de gran altura, el alcance de los equipos externos de los bomberos es limitado, así que la intervención depende del acceso seguro y del buen funcionamiento de los sistemas instalados dentro del inmueble. Una falla en esos sistemas puede dificultar el control del fuego y poner en riesgo tanto a los ocupantes como al personal de respuesta. El autor expresa preocupación porque muchos residentes no conocen los protocolos de actuación.

Para los administradores y presidentes de las juntas, la recomendación es verificar que las inspecciones, pruebas, mantenimientos y certificaciones estén al día, e informar a los residentes mediante un mural o un medio accesible sobre el estado de los sistemas, las fechas de revisión y las medidas tomadas para corregir deficiencias. Entre los equipos que requieren atención se mencionan los rociadores, las conexiones y mangueras contra incendios, las bombas que los abastecen y, donde corresponda, los sistemas de presurización de escaleras. La idea central es que no basta con instalarlos: hay que comprobar que funcionen y que cumplan su propósito cuando se necesiten.

La preparación incluye además que los residentes conozcan el plan de emergencia, las rutas de evacuación y los procedimientos para cada situación. Los simulacros y la capacitación, señala el texto, deben contemplar también la asistencia a personas con movilidad reducida.

El artículo destaca un aspecto técnico: la capacidad interruptiva de los interruptores instalados en los tableros eléctricos. Según el autor, esa capacidad debe ser adecuada para la corriente de cortocircuito disponible en cada punto de la instalación, de acuerdo con el estudio correspondiente. Si la corriente supera esa capacidad, el equipo puede fallar de forma violenta, producir un arco eléctrico, causar daños graves o provocar un incendio. Por eso, al elegir un interruptor no debe pesar solo el amperaje o el precio.

El autor aclara que no busca dar una clase de ingeniería, sino llamar la atención sobre responsabilidades que no pueden postergarse antes de que una emergencia revele las deficiencias. Su conclusión es que la seguridad de un edificio requiere mantenimiento, comprobación técnica, organización y residentes informados.

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