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La proteína llega a los estantes y sacude a la industria láctea panameña

Las empresas apuestan por productos fortificados mientras la producción nacional cae y las importaciones ganan terreno en los supermercados.

Mesa de Economía, 12:00 a.m. · 2 min de lectura
La proteína llega a los estantes y sacude a la industria láctea panameña

La proteína ya no es un tema exclusivo de deportistas y suplementos. Hoy aparece en yogures, barras, cereales y bebidas, y los fabricantes la usan como argumento de venta en el empaque. Detrás de este movimiento hay una preocupación más amplia por el bienestar y el envejecimiento saludable, que la industria ha convertido en una oportunidad para crear productos nuevos y reformular los que ya existen.

Las proyecciones del mercado internacional apuntan a un crecimiento de este segmento. En Panamá no hay indicadores que permitan medir con precisión cuánto ha crecido, pero representantes del sector aseguran que la tendencia ya se nota tanto en los productos importados como en la producción local. Ricardo Adolfo Pérez, presidente de la Asociación Nacional de Procesadores de Leche (Anaprole), indicó que varias empresas ya incorporan más proteína en leche evaporada, leche entera o fluida, y yogures. Según explicó, al menos tres o cuatro compañías asociadas trabajan en productos fortificados.

Pérez señaló que el consumidor busca alimentos prácticos con alto contenido de proteína, pero con poca grasa o menos azúcares. Para responder a esa demanda, la industria recurre a técnicas como la ultrafiltración, que permite concentrar algunos componentes de la leche. También aprovecha el suero que queda al fabricar queso, del cual se obtienen concentrados de proteína que luego se usan como ingredientes en otros alimentos.

La naturaleza de la leche ayuda a explicar el interés. La leche fresca aporta entre 3% y 3.4% de proteína por cada 100 gramos, mientras que los quesos frescos tienen entre 15% y 22%, y los maduros entre 24% y 26%. Vanessa Leone, especialista en nutrición, salud y bienestar de Nestlé Centroamérica, explicó que los lácteos son de las categorías en las que más se trabaja, porque sirven como vehículo para añadir vitaminas, minerales y proteínas. También señaló que la población está más informada sobre salud, aunque advirtió que más presencia de productos con proteína no implica que todas las personas deban aumentar su consumo.

Julissa Camargo de Palacios, nutricionista-dietista y especialista en seguridad alimentaria y nutricional de la Universidad de Panamá, explicó que la proteína es importante para mantener la masa muscular en las distintas etapas de la vida. Sin embargo, advirtió que ese mantenimiento depende también de otros nutrientes. Además, señaló que algunos productos destacan propiedades nutricionales en el frente del empaque, pero al revisar su composición contienen azúcares y aditivos. Recomendó orientarse con un nutricionista-dietista idóneo.

El auge de estos productos llega en un momento complicado para la industria láctea nacional. Durante el primer trimestre de 2026, la producción de leche evaporada, condensada y en polvo cayó 35.4%, la de leche pasteurizada bajó 5.3% y la leche natural usada en productos conexos disminuyó 11.6%. Al mismo tiempo, Anaprole indicó que el 72% de los lácteos que Panamá importa, unos $149 millones, son productos terminados que llegan directo a los supermercados sin pasar por plantas nacionales.

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