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Sismo en Azuero expone la desigualdad de técnicos para revisar construcciones

Según el censo de 2023, la mayoría de ingenieros y arquitectos vive en la provincia de Panamá, mientras Azuero y Veraguas tienen muy pocos profesionales para revisar obras.

Opinión BULLA, 1:00 p.m. · 2 min de lectura
Sismo en Azuero expone la desigualdad de técnicos para revisar construcciones

El viernes 9 de octubre, un sismo de magnitud superior a siete sacudió la península de Azuero con epicentro cercano a Tonosí. Según el balance del Centro de Operaciones de Emergencia, no hubo fallecidos ni desaparecidos. En la capital, los rascacielos se movieron, pero no hubo daños graves, y los puentes resistieron. En cambio, en Azuero y Veraguas cayeron torres de iglesias, varias viviendas resultaron afectadas y algunos tramos de carretera se partieron.

La intensidad del movimiento fue muy distinta según la zona. En la ciudad de Panamá se sintió con una intensidad cercana a cinco grados, mientras que en los alrededores del epicentro llegó a siete. El reglamento estructural vigente, el Reglamento para el Diseño Estructural Panameño de 2021, rige en todo el país desde abril de 2023, pero su aplicación depende de la presencia de profesionales que revisen los planos y supervisen las obras.

El censo de 2023 registra 4,822 personas que ejercen como ingenieros civiles y 3,771 como arquitectos. La provincia de Panamá concentra el 35% de la población, pero el 61% de los ingenieros civiles y el 67% de los arquitectos. Herrera, Los Santos y Veraguas reúnen el 12% de la población y el 8% de los ingenieros civiles. Por cada ingeniero civil o arquitecto residente hay tres y medio albañiles en la provincia de Panamá y doce en Azuero.

A nivel de distrito, casi uno de cada cuatro no tiene ningún ingeniero civil residente, y la mitad tiene menos de cinco profesionales entre ingenieros y arquitectos. Tonosí, el distrito del epicentro, no registra ingenieros civiles y tiene dos arquitectos para cerca de nueve mil habitantes. El censo mide dónde viven los profesionales, no dónde trabajan.

La construcción sin supervisión técnica también es común. En Tonosí, Mariato y Soná, entre una de cada cuatro y una de cada cinco viviendas tiene paredes de madera, quincha o zinc en lugar de bloque. En los distritos de la comarca Ngäbe-Buglé, la proporción llega a ocho o nueve de cada diez. El ingreso mensual mediano de un hogar en el distrito de Panamá ronda los 1,200 balboas, mientras que en Tonosí es inferior a 500.

En el plano normativo, el país cuenta con un reglamento estructural, pero no con un código de construcción que reúna materiales, dimensiones de espacios y las inspecciones de cada obra. Además, 71 de los 81 distritos no tienen un plan de ordenamiento territorial vigente. Un anteproyecto de ley que reforma la Ley 6 de 2006, de Urbanismo, propone que el Estado garantice el fortalecimiento técnico de los municipios, que las evaluaciones de los planes midan la exposición a amenazas naturales y que se pueda revisar un plan después de un desastre.

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