Empresas usan IA para producir más, pero pocas la aplican a la crisis
Un informe de directivos de comunicación de España revela que casi todos usan IA generativa, pero pocos miden su impacto o lideran su adopción.
Un informe elaborado por la Asociación de Directivos de Comunicación de España junto a Foro IA analiza cómo la inteligencia artificial llega a los departamentos de comunicación y asuntos corporativos. La encuesta se realizó en julio de 2026 a 230 profesionales de ese país. Un experto en comunicación y manejo de crisis, fundador de Semiotik, presentó los hallazgos y sostiene que estos datos anticipan lo que ocurrirá en Panamá.
El dato principal es que el 99 % ya usa IA generativa y el 53 % la tiene integrada en varios procesos. Sin embargo, su uso se concentra en tareas operativas: el 89 % la emplea para producir contenidos, mientras solo el 26 % la aplica a la gestión de riesgos y crisis. El informe describe esta situación como una trampa de la productividad.
Otro hallazgo es la distancia entre convicción y preparación. El 85 % cree que la IA transformará la comunicación, pero solo la mitad se siente lista para liderar ese cambio y apenas el 8 % mide su impacto de forma sistemática. Según la fuente, quienes sí miden alcanzan un nivel de madurez en IA que casi se duplica frente a los demás.
En cuanto al liderazgo, cuando el área de comunicación no participa en la adopción, el proceso queda en gran medida en manos de tecnología y, en casi una cuarta parte de los casos, no hay un liderazgo claro. Cuando sí participa, el director ejecutivo asume el protagonismo y la IA pasa a ser una prioridad de la alta dirección.
El texto también señala un frente poco explorado: la reputación algorítmica. Cuando clientes, inversionistas o reguladores consultan a un asistente de IA sobre una empresa, la respuesta surge de una síntesis de fuentes que el sistema considera confiables, no del mensaje que la organización redacta. El 74 % de los encuestados ya busca formas de gestionar esa visibilidad. El autor plantea que los directores de comunicación deben reclamar un lugar en la gobernanza de la IA, medir antes de escalar, formar a sus equipos más allá de las herramientas y asumir la reputación algorítmica como parte de su trabajo.