La Catrina nació como crítica social y hoy es símbolo del Día de Muertos
La figura creada por José Guadalupe Posada se burlaba de quienes renegaban de sus raíces para aparentar pertenecer a las élites.
En cada temporada de Día de Muertos, La Catrina aparece en calles, altares, escaparates y disfraces de México. Su figura de rostro descarnado y sombrero elegante es hoy uno de los símbolos más reconocibles de la festividad. Sin embargo, su origen no estuvo ligado directamente a esa celebración. Nació como una sátira contra las desigualdades sociales y contra quienes renegaban de sus raíces para aparentar pertenecer a las élites.
La imagen fue creada por el grabador e ilustrador José Guadalupe Posada a comienzos del siglo XX. En su versión original se llamaba La Calavera Garbancera. Mostraba una calavera con un sombrero llamativo y plumas, pero sin el vestido elegante que hoy la caracteriza. Ese contraste cuestionaba las apariencias y las aspiraciones de ciertos sectores de la sociedad mexicana.
El término garbancera hacía referencia a personas con ascendencia indígena que abandonaban costumbres y productos de su origen para adoptar hábitos europeos. Se decía de quienes dejaban de vender maíz para comercializar garbanzos y buscaban parecer españoles o franceses. Posada acompañó la imagen con una frase irónica que señalaba que, pese a la moda y los adornos, seguía siendo un esqueleto. La idea era que la elegancia no borraba la realidad ni las diferencias sociales.
La popularización de la figura llegó décadas después, con el muralista Diego Rivera. En 1947 incorporó la calavera al mural Sueño de una tarde dominical en la Alameda Central, donde también aparecen Posada, Frida Kahlo y el propio Rivera de niño. Rivera la vistió con elegancia y fijó la imagen que hoy la identifica. Además, se le atribuye la difusión del nombre La Catrina, derivado de catrín, palabra para un hombre refinado y bien vestido.
Aunque hoy está unida a las celebraciones de noviembre, Posada no la creó para ese ritual, ni Rivera la concibió como emblema de la festividad. Su integración ocurrió con el tiempo, en medio de la recuperación de símbolos indígenas y expresiones culturales mexicanas. Las calaveras ya formaban parte de las tradiciones populares, lo que facilitó que se sumaran a las celebraciones.
La figura también transmite la idea de que la muerte no distingue entre riqueza, origen o posición social. Posada lo resumió en la frase "La muerte es democrática", que recuerda que todas las personas comparten el mismo destino. Hoy las catrinas aparecen en maquillajes, esculturas, papel picado, artesanías y desfiles. Durante el 1 y el 2 de noviembre, comparten espacio con ofrendas, flores de cempasúchil, pan de muerto, velas y fotografías de seres queridos. Así, una ilustración concebida como crítica social se convirtió en un emblema reconocido dentro y fuera de México.