Krazy y Joao Centella chocan sobre donar en redes tras el sismo
El productor musical defiende donar sin figurar, mientras el creador de contenido sostiene que mostrar la ayuda es rendir cuentas.
La discusión sobre la línea que separa la transparencia del protagonismo en redes volvió a ocupar espacio en la farándula panameña después del sismo que afectó al país. El productor musical conocido como Krazy publicó en Instagram una opinión personal en la que asegura que sigue creyendo en donar sin figurar, en referencia a la costumbre de fotografiar y filmar la entrega de ayuda a los damnificados. Según su mensaje, cuando la intención es buena y legítima, la parafernalia sobra, con una excepción para los políticos.
La respuesta llegó de Joao Centella, creador de contenido que, según la fuente, desde el día siguiente al desastre recorre las zonas más vulnerables del interior del país para entregar insumos a familias que perdieron sus hogares. Centella defendió que mostrar la asistencia humanitaria no equivale a figurar ni a taquillar, sino a una forma de rendir cuentas a quienes apoyaron con productos o dinero. Añadió que la documentación respalda la credibilidad de su trabajo y llamó a los críticos a visitar el terreno para entender la situación.
Krazy no se quedó callado y replicó en la caja de comentarios. Sostuvo que documentar y rendir cuentas tiene una connotación distinta a figurar, y que esa diferencia se nota en el tipo de contenido que cada quien publica. Su señalamiento apunta a la diferencia entre informar sobre una ayuda y convertir la entrega en material de promoción personal.
El intercambio refleja un debate más amplio en las redes sociales, donde las opiniones están divididas. Un sector considera que, tras el sismo, lo importante es que la ayuda llegue a las familias, sin importar si se muestra o no. Otro grupo prefiere el viejo refrán de que la mano derecha no debe saber lo que hace la izquierda, una postura que choca con la práctica de publicar cada entrega.
Hasta el momento, la fuente no recoge nuevas declaraciones ni una respuesta posterior de las partes, así que la discusión queda abierta en el espacio público. El caso deja una pregunta vigente en Panamá: cómo equilibrar la transparencia de quienes ayudan con el protagonismo que genera la publicación en redes.