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Hoteles históricos europeos renacen y revitalizan el centro de sus ciudades

Restaurar estos edificios exige un trabajo delicado, pero según la cadena RIU devuelve a cada ciudad algo que siempre le perteneció.

Mesa de Economía, 9:33 p.m. · 2 min de lectura
Hoteles históricos europeos renacen y revitalizan el centro de sus ciudades

En las principales ciudades de Europa hay hoteles emblemáticos que forman parte de la memoria colectiva de sus barrios. Según Luis Riu Güell, consejero delegado de RIU Hotels & Resorts, intervenir en ellos genera mucha presión al inicio, porque cada edificio es, en sus palabras, un trozo del corazón de los vecinos. Aun así, el ejecutivo afirma que darles una nueva vida resulta profundamente satisfactorio.

Uno de los casos que cita es The Gresham, en Dublín. Se trata de un inmueble del siglo XIX ubicado en O'Connell Street, una de las vías más importantes de la capital irlandesa. Conserva salones de estilo victoriano y en sus habitaciones se han alojado figuras como los expresidentes estadounidenses Dwight Eisenhower y John F. Kennedy, y las actrices Grace Kelly y Elizabeth Taylor, además del actor Richard Burton. Es el edificio más antiguo de la cadena. La empresa lo adquirió en 2016, y en septiembre se cumplió una década de aquella compra. La remodelación completa se realizó en 2024.

Riu Güell sostiene que devolver estos edificios a la ciudad implica adaptarlos al siglo XXI sin perder su arquitectura original. Las reformas buscan mejorar la insonorización, la climatización y la accesibilidad. Además, subraya que los huéspedes de hoy buscan algo más que una cama cómoda y un buen servicio: quieren autenticidad.

En España, el directivo menciona otros ejemplos como el Edificio España, frente a la Plaza de España en Madrid; el Hostal de los Reyes Católicos, en Santiago de Compostela; y el Hotel de la Reconquista, en Oviedo, sede de algunos actos de los Premios Princesa de Asturias. En Madrid, la cadena reformó el Edificio España, que durante décadas tuvo un uso mixto de hotel, viviendas y oficinas al final de la Gran Vía. Según la empresa, se conservaron los relieves art déco de la recepción, las balaustradas e incluso las botoneras de los ascensores. La azotea, desde la que se ven la Gran Vía, el Palacio Real y los Jardines de Sabatini, se ha usado para series y videoclips, y la compañía sostiene que la intervención también reactivó la zona.

Desde el punto de vista empresarial, Riu Güell considera que la singularidad de un edificio histórico aporta un posicionamiento de marca que una obra nueva no puede comprar. La compañía tiene más de 100 hoteles en 22 países. Sobre la construcción, defiende que la opción más ecológica es no demoler lo que ya existe, lo que evita la huella de carbono asociada al hormigón y a los escombros.

El proceso técnico, según el propio directivo, exige un trabajo muy preciso. En The Gresham se instalaron sistemas de climatización de última generación, recuperadores de calor y luces LED de bajo consumo, distribuidos por patinillos, falsos techos y galerías de un edificio que no fue pensado para el presente. El resultado, concluye, es un edificio histórico con certificación y eficiencia energética propias del siglo XXI.

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