Un clic en correo o WhatsApp puede costarle dinero y datos en Panamá
Expertos advierten que los intentos de fraude crecen y que la prevención empieza por la desconfianza y la educación digital.
En Panamá, los delincuentes no siempre necesitan romper un sistema informático para entrar en una organización. A veces basta con que alguien abra un correo electrónico, pulse un enlace sospechoso o comparta información privada por WhatsApp. El riesgo crece en un entorno de rápida transformación digital, donde la inteligencia artificial da nuevas herramientas a quienes cometen delitos en línea.
Según cifras del Security Operation Center (SOC) de Tigo Business, en el último año se detectaron más de 4 mil millones de intentos de ataques de ciberseguridad dirigidos a organizaciones panameñas. Ese mismo centro reporta una tendencia de crecimiento superior al 50% anual. No existe una cifra consolidada que permita medir todos los ataques en el país, pero el sector sigue preocupado por el aumento.
Franklin Rodríguez, ejecutivo de tecnología y miembro fundador de la Asociación Panameña de Ciberseguridad (Panacyber), atribuye el problema al uso de la inteligencia artificial, a la mayor exposición de las organizaciones y a la diversificación de los grupos criminales. Afirma que el fenómeno ha crecido de forma notable frente a años anteriores y propone crear alianzas que permitan compartir información confiable sobre los incidentes.
El correo electrónico sigue siendo una de las vías principales. Los mensajes con enlaces fraudulentos buscan obtener credenciales u otros datos sensibles que den acceso a los sistemas. WhatsApp también se ha convertido en un canal relevante, con mensajes que intentan captar datos personales o llevar a los usuarios a acciones que comprometen su seguridad.
Rodríguez sostiene que la solución no es únicamente tecnológica. Las personas deben aprender a reconocer señales de alerta y actuar con cautela. Recomienda realizar simulaciones, como campañas ficticias de correos fraudulentos, para medir el nivel de alerta del personal y orientar la capacitación. Además, señala que la seguridad digital ya no puede separarse de la vida cotidiana, porque los teléfonos personales se conectan a redes de trabajo.
De acuerdo con el Ministerio Público, las estafas y otros fraudes aumentaron 14% entre enero y agosto de 2026, al pasar de 3,987 a 4,547 noticias criminales, es decir, 560 casos más. El hallazgo más destacado es el fuerte crecimiento de la modificación o manipulación de programas informáticos. Rodríguez también observó más ataques contra el sector público, incluidos intentos contra la Caja de Seguro Social, y describió al sector bancario como uno de los de menor incidencia, por su regulación y sus controles constantes.
Ante los mensajes fraudulentos, el especialista recomienda desconfiar de comunicaciones inesperadas, sobre todo de números desconocidos o de promesas de premios a cambio de hacer clic. También aconseja verificar la fuente antes de compartir información en grupos familiares de WhatsApp y mantenerse informado sobre las nuevas modalidades de fraude. Según su planteamiento, detenerse antes de abrir un enlace, entregar datos personales o reenviar un mensaje puede evitar que un intento de engaño se convierta en un incidente de seguridad.