Francia enfrenta desconfianza de los mercados por su deuda pública
La prima de riesgo sube y el país tiene dificultades para reducir un déficit de 5,1 % del PIB, en medio de protestas y un Parlamento sin mayoría.
Las protestas que empezaron como una movilización de estudiantes contra el deterioro de las escuelas públicas se han extendido a un malestar más amplio. Hoy se mezclan reclamos por el costo de la vida, la falta de oportunidades para los jóvenes y el monto de las pensiones. El gobierno del presidente Emmanuel Macron ha tenido que imponer toques de queda en algunas ciudades principales para frenar los saqueos y el vandalismo.
A la par, los mercados financieros muestran inquietud. Desde comienzos de septiembre de 2026, la prima de riesgo de Francia, es decir, el sobrecosto que el país paga frente a Alemania para financiarse, ha subido de forma notable. Eso refleja dudas sobre la sostenibilidad de la deuda, que ronda el 119 % del PIB. Por ahora el Estado sigue colocando bonos sin problemas, aunque el Ministerio de Economía admitió que redujo la venta de títulos a más de 30 años por la menor demanda.
El ministro de Finanzas, Roland Lescure, sostiene que la demanda se mantiene y que el gobierno emite deuda cada dos semanas. El gobernador del Banco de Francia, Emmanuel Moulin, afirmó que el país no necesita por ahora la ayuda del Banco Central Europeo. Sin embargo, el premio Nobel Paul Krugman escribió que los mercados tratan a Francia como el nuevo enfermo económico de Occidente.
Uno de los riesgos señalados es el llamado efecto bola de nieve. Si el interés medio que paga el Estado supera el crecimiento nominal, la deuda crece sola como porcentaje del PIB, incluso sin gastar más de lo que ingresa. Según datos del Tesoro, entre 2017 y 2025 el efecto fue favorable y el país redujo la deuda en promedio 1,74 puntos del PIB al año. Pero el interés medio subió de 1,8 % en 2023 a 2,3 % previsto para 2026, mientras el crecimiento se estanca en 0,5 %. El Gobierno prevé que en 2026 la deuda crezca por sí sola por primera vez desde 2020, aunque de forma marginal.
Lescure calcula que la carga de la deuda llegará en 2027 a unos 91.000 millones de euros al año, más que el presupuesto destinado a educación y defensa. Expertos citados por la fuente señalan agravantes propios de Francia, como un envejecimiento poblacional que eleva el gasto en pensiones, un tema políticamente muy sensible. La edad oficial de jubilación sigue en 62 años tras la reforma de 2023, que apenas logró subirla gradualmente a 64 y fue suspendida para asegurar apoyos parlamentarios.
La directora gerente del Fondo Monetario Internacional, Kristalina Georgieva, pidió al país "poner su casa en orden" y reducir el déficit por debajo del 5 %. Economistas como Jagjit Chadha consideran que la meta debería estar por debajo del 4 %. El presupuesto que intenta aprobar el gobierno parece condenado al fracaso por el rechazo de los demás grupos políticos.
Las elecciones presidenciales son en abril y Macron termina su segundo y último mandato. Marine Le Pen, que lidera las encuestas, propone recortes por 140.000 millones de euros en cinco años, aunque ha sido criticada por vaga. Jean-Luc Mélenchon plantea condonar la parte de la deuda que tiene el Banco Central Europeo, idea que Christine Lagarde y el gobierno rechazaron.