Familias de Las Tablas siguen sin hogar tras el terremoto del 9 de octubre
Las réplicas continúan y los afectados reclaman una asistencia oficial más rápida, mientras muchos pasan las noches bajo árboles, carpas o dentro de sus vehículos.
El terremoto del 9 de octubre sacudió Las Tablas con una fuerza que, según describe una testigo, pareció no tener control. Los carros se balanceaban, las motocicletas estacionadas de los agentes de tránsito cayeron al pavimento y las personas salieron corriendo de las oficinas en medio de gritos y desconcierto.
Días después, las réplicas siguen sintiéndose, algunas de manera repentina y acompañadas de ruidos secos que mantienen la alarma en la población. Por esa razón, muchos vecinos han optado por descansar fuera de sus casas, bajo árboles de mango, en sillas, hamacas o dentro de sus automóviles. En los patios se organizan cocinas improvisadas y se comparten alimentos y apoyo entre familiares, amigos y vecinos.
Los efectos no han sido iguales para todos. Algunas familias regresaron a sus viviendas con cautela, otras permanecen fuera por los daños sufridos y hay quienes perdieron su casa, sus pertenencias y el fruto de años de trabajo. La fuente no ofrece una cifra oficial de viviendas afectadas.
La emergencia también tiene un componente sanitario. La falta de agua segura y de servicios sanitarios aumenta el riesgo de enfermedades en quienes viven a la intemperie. Los pacientes atendidos bajo carpas necesitan protección frente a la lluvia, al igual que el personal y los equipos médicos.
La población ha presentado denuncias por una asistencia gubernamental insuficiente o tardía. Según el texto, las visitas oficiales, los informes y las entregas de alimentos son importantes, pero no resuelven la necesidad de un lugar donde vivir. Entre los reclamos aparecen la publicación de un censo actualizado de viviendas afectadas, un canal único de información, plazos verificables de asistencia con prioridad para las familias más vulnerables y las comunidades apartadas, y la divulgación de qué comunidades ya recibieron atención.
La solidaridad ciudadana ha sido visible en las zonas más golpeadas, aunque no sustituye las obligaciones del Estado. También se hizo un llamado a evitar que la necesidad de los afectados se utilice para obtener beneficios personales.