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Familias de Curundú duermen en un colegio por temor a volver a sus torres

El Centro Educativo Maripoussepin ofrece refugio y comida a residentes de las torres Amarilla, Chocolate y Verde tras el terremoto y las réplicas.

Redacción Nacional, 9:30 a.m. · 2 min de lectura
Familias de Curundú duermen en un colegio por temor a volver a sus torres

Decenas de familias que viven en las torres Amarilla, Chocolate y Verde, en el corregimiento de Curundú, en la ciudad de Panamá, permanecen en el Centro Educativo Maripoussepin. Llegaron con temor a regresar a sus viviendas luego del terremoto y de las más de 400 réplicas registradas desde el viernes 9 de octubre.

El colegio particular abrió sus puertas para dar refugio y alimentación a quienes decidieron no volver a sus apartamentos mientras se pide una inspección más profunda de los edificios. En el lugar hay niños, adultos mayores y personas que llegaron con sus mascotas. Han acomodado colchones, sábanas y almohadas para pasar la noche.

La administradora del centro, Berta Atencio, explicó que la atención comenzó el mismo viernes, cuando se organizó la salida de los estudiantes por seguridad tras el sismo. Después, las familias empezaron a llegar al plantel.

Según Atencio, el colegio ofrece desayuno, almuerzo y cena, sostenidos con donaciones de padres de familia, voluntarios, organizaciones y personas que han llevado alimentos, agua y otros insumos. El personal prepara y distribuye diariamente alrededor de mil platos de cada comida.

La atención está a cargo de las hermanas de la Caridad Dominicas de la Presentación de la Santísima Virgen, quienes tienen presencia en Curundú desde hace unos 60 años. Una de las religiosas recordó que las primeras hermanas dirigían el Colegio Fe y Alegría, cercano al plantel actual, y vivían en el décimo piso de uno de los edificios de la zona, antes de desarrollar un jardín de infancia en el lugar donde están hoy.

La preocupación se centra en los pasillos y escaleras de las torres. Carmelo Sinclair, residente del piso 9 de una de ellas, dijo a TVN Noticias que su edificio se vio afectado durante los sismos. Indicó que, aunque el Cuerpo de Bomberos y el Sinaproc se han acercado al lugar, aún no hay certeza sobre si es seguro regresar a los hogares. Sinclair vive allí desde hace más de 50 años.

Las evaluaciones de las torres siguen en proceso, y mientras tanto las familias permanecen en el colegio. La administradora señaló que la mayor satisfacción del personal es que las personas sientan apoyo y reciban un trato digno en esta situación.

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