BULLA
ECONOMÍA

Pequeños hoteles podrían dejar más dinero en Panamá que los grandes

Una columna de opinión plantea que medir el turismo solo por el tamaño de la inversión deja fuera cuánto se queda en el país, sobre todo al discutir incentivos fiscales.

Opinión BULLA, 11:59 p.m. · 2 min de lectura
Pequeños hoteles podrían dejar más dinero en Panamá que los grandes

Medir el desarrollo turístico por el número de habitaciones, el monto invertido y la cantidad de visitantes deja sin responder una pregunta clave: cuánto del gasto turístico se queda realmente en Panamá. Así lo plantea una columna de opinión que pone el foco en la llamada fuga económica, es decir, la parte del gasto de los visitantes que sale de la economía donde ocurre la actividad.

Según el texto, un crucero que desembarca miles de pasajeros por pocas horas aporta menos que un viajero que pasa varios días, recorre distintas regiones y consume en hoteles y restaurantes del país. Las fugas, explica, aparecen en alimentos y equipos importados, comisiones a intermediarios extranjeros, honorarios de marcas internacionales, servicios contratados fuera, trabajadores traídos de otras zonas y utilidades enviadas al exterior.

La columna reconoce que no toda fuga es evitable. Un hotel necesita importar lo que el país no produce, y las cadenas internacionales aportan capital, tecnología y mercadeo. Lo relevante, sostiene, es que para el país anfitrión no es lo mismo retener 20 que 80 de cada 100 dólares gastados por el visitante. Como referencia, cita un estudio sobre 79 hoteles en Bali, que encontró fugas mucho mayores en establecimientos de alta categoría vinculados a cadenas que en pequeños hoteles sin estrellas, aunque aclara que ese dato no puede trasladarse de forma automática a Panamá.

El texto describe que un lodge pequeño suele comprar frutas y vegetales a productores cercanos, contratar personal de la zona y reinvertir sus utilidades en el país. Además, el turismo es intensivo en personas y genera trabajo en agricultura, pesca, artesanía, transporte y comercio. Un estudio realizado en Kasane, Botsuana, halló que el empleo local era el principal mecanismo para que los beneficios permanecieran en la comunidad.

En Panamá, la Autoridad de Turismo estima que el sector representa alrededor del 10% del PIB y sostiene más de 236,000 empleos. La columna vincula esos datos con la discusión sobre una nueva ley de incentivos fiscales para la inversión turística. Propone preguntar cuánto empleo produce cada dólar de incentivo, cuánto se compra localmente y cuánto de los ingresos se queda en el país, y establecer indicadores verificables que se evalúen frente al costo fiscal de la exoneración.

El autor advierte que los umbrales elevados para acceder a incentivos favorecen a los proyectos grandes, que suelen importar más equipos y materiales con exoneraciones, mientras el pequeño negocio compra localmente, aunque quede fuera del beneficio. Aclara que no busca reemplazar a los grandes hoteles, necesarios para convenciones y grupos, sino dejar de suponer que el tamaño de una inversión mide por sí solo su valor para el país. La pieza cierra recordando la frase Small is Beautiful, popularizada por el economista E. F. Schumacher.

Compartir
Opinión

Te puede interesar

Ver la sección →
Opinión

Tal cual

Opinión BULLA ·