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Columnista propone cinco reformas para que Panamá despierte su motor económico

Según el autor, la educación técnica pública y la falta de decisión política frenan el paso del país hacia la industria tecnológica.

Opinión BULLA, 8:00 p.m. · 2 min de lectura
Columnista propone cinco reformas para que Panamá despierte su motor económico

Un artículo de opinión firmado por un productor agropecuario recuerda que, en la década de 1960, Corea del Sur, Taiwán, Singapur y Hong Kong pasaron de la pobreza extrema a la prosperidad en una sola generación, y que se les conoció como los Cuatro Tigres Asiáticos. El autor sostiene que Panamá también registró entonces un crecimiento económico notable, con un promedio cercano al 8% anual, y que el país pudo haber sido el primer tigre de América.

Según el columnista, la diferencia estuvo en el diseño del modelo. Mientras los países asiáticos apostaron por la industria orientada a la exportación, Panamá se inclinó por la sustitución de importaciones y por servicios concentrados en la zona metropolitana. Luego, durante los años de dictadura militar, el Estado se convirtió en un gran empleador de oficinas, con gasto social y expansión burocrática. La recuperación de la soberanía canalera, según el texto, devolvió la vía interoceánica, pero dejó una economía poco conectada con la industria y la innovación.

Hoy, con el Canal bajo control pleno y una logística de nivel internacional, el artículo advierte que el modelo basado en el tránsito y la renta geográfica muestra señales de agotamiento. El autor identifica tres barreras que se alimentan entre sí: una política clientelista que usa al Estado como botín electoral, un sector empresarial tradicional que prefiere rentas seguras y mercados protegidos, y un sistema educativo afectado por pugnas gremiales.

El cuello de botella, de acuerdo con el texto, está en el bachillerato público. Los colegios técnicos e industriales (IPT) funcionan con talleres obsoletos y presupuestos reducidos, y el columnista atribuye ese abandono a decisiones que priorizan la paz social sobre la calidad académica. Mientras tanto, las escuelas privadas de élite ofrecen robótica, programación e inglés fluido, lo que amplía la brecha frente a los estudiantes del sistema público.

Esa diferencia tiene efectos en la educación superior. El artículo señala que el ITSE y la UTP deben dedicar meses al inicio de cada ciclo a cursos de nivelación en matemáticas, ciencias e inglés, lo que retrasa la formación técnica avanzada y la preparación de talento local para las multinacionales vinculadas al Canal.

Para romper esa inercia, el autor propone cinco reformas. La primera es pasar de la logística de paso al valor agregado, impulsando el régimen EMMA para ensamblar semiconductores, dispositivos médicos y tecnología limpia. La segunda es digitalizar el Estado con una ventanilla única automatizada. La tercera, un plan de emergencia en educación STEM junto a multinacionales. La cuarta, modernizar la regulación financiera para crear un centro fintech regional. La quinta, conectar el futuro sistema ferroviario y los puertos con distritos agroindustriales del interior.

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