El pueblo noruego que quiso abolir el tiempo y su campaña oficial detrás
La iniciativa de 2019 en Sommarøy resultó ser una estrategia de la agencia de turismo de Noruega. Hoy el lugar atrae visitantes que buscan vivir sin preocuparse por el reloj.
En 2019, la pequeña comunidad pesquera de Sommarøy, en el Ártico noruego, se volvió noticia en todo el mundo. Sus habitantes, según se difundió, pedían convertir el pueblo en la primera zona del planeta libre de tiempo durante los 69 días del verano en que el sol no se pone. Para respaldar la idea, colgaron relojes de un puente cercano y el dueño de un hotel entregó a un parlamentario noruego una petición con firmas de vecinos. La prensa internacional recibió la propuesta con entusiasmo.
Pero la campaña no era lo que parecía. Innovation Norway, la agencia gubernamental encargada de impulsar el turismo, había sido la responsable de organizarla. Algunos isleños participaron, mientras que otros ni siquiera sabían de la iniciativa. Cuando se conoció el papel de la agencia, su director tuvo que pedir disculpas públicas. Los relojes desaparecieron del puente y el proyecto se diluyó sin dejar mayor rastro.
El pueblo sigue ubicado 56 kilómetros al oeste de Tromsø, muy por encima del círculo polar. Entre el 18 de mayo y el 26 de julio disfruta de luz diurna continua, y en pleno invierno ocurre lo contrario, con noches sin sol. Esa particularidad hace que la pregunta de fondo tenga sentido: ¿puede un lugar así cambiar la manera en que las personas perciben las horas?
La periodista llegó en autobús desde Tromsø, un trayecto de una hora y 40 minutos que atraviesa puentes, fiordos y pequeños caseríos hasta llegar a un poblado de unos 300 habitantes. La población crece en verano y los fines de semana, cuando muchos noruegos viajan a sus cabañas. Las casas sobre pilotes y las viviendas de colores se levantan frente a montañas con cimas nevadas.
Los visitantes consultados tienen opiniones variadas. Una turista polaca dijo que la idea de olvidarse del tiempo por unos días la atrajo desde el inicio, aunque al principio le resultó difícil acostumbrarse a los horarios de cierre de tiendas y restaurantes. Un viajero holandés contó que se bañó en el mar a medianoche y que, sin reloj, no habría adivinado la hora. Los lugareños, en cambio, se mostraron reticentes a hablar del tema y algunos afirmaron que la campaña fue, en su momento, una idea que comentaban de vez en cuando.
Un empleado de hotel explicó que en verano la vida en el pueblo es más relajada, con tiendas que cierran cuando el dueño sale a pescar y niños que se acuestan tarde porque no hay clases al día siguiente. Según él, el episodio de 2019 dejó de ser el centro de atención con el paso de los años, y hoy la gente conoce Sommarøy por su paisaje y su luz.