Sismo de magnitud 7.8 sacude Panamá y deja cientos de viviendas afectadas
El temblor del viernes 9 de octubre se sintió desde Bocas del Toro hasta Darién. Protección Civil reporta evacuaciones, albergues y daños en escuelas e infraestructura.
Panamá se asienta en un punto donde convergen cuatro grandes placas de la corteza terrestre: Cocos, Nazca, el Caribe y Suramérica. Esa combinación da forma a lo que los especialistas llaman la microplaca de Panamá, una zona geológicamente activa. Según el Instituto de Geociencias de la Universidad de Panamá, el istmo se desplaza a unos tres centímetros por año, y la energía se acumula poco a poco en las fallas.
El viernes 9 de octubre, un sismo de magnitud 7.8 se sintió con fuerza desde las provincias de Bocas del Toro y Chiriquí hasta Darién. De acuerdo con el IGC-UP, este tipo de eventos forma parte del reacomodo natural de la tierra en los bordes de la microplaca, y no son hechos aislados.
Las evaluaciones preliminares de las autoridades de protección civil muestran daños en casi todas las provincias. Cientos de viviendas sufrieron desde grietas leves hasta pérdidas totales. Por ese motivo, comunidades enteras fueron evacuadas y se habilitaron albergues e instalaciones médicas de campaña. Además, cientos de escuelas y otra infraestructura resultaron afectadas, por lo que el Gobierno dio atención urgente y se realizan intervenciones de emergencia para restablecer servicios esenciales, como el agua potable.
Durante el movimiento también se registraron escenas de pánico. Personas bajaban las escaleras empujándose unas a otras, se escucharon llantos de angustia por no tener noticias de familiares y algunas calles quedaron colapsadas por el tráfico, lo que dificultó el paso de ambulancias, bomberos y unidades de rescate. La fuente señala la importancia de que la población aprenda a mantener la calma, seguir rutas de evacuación seguras y dar paso a las autoridades durante una emergencia.
Desde el punto de vista técnico, en las zonas cercanas al epicentro un movimiento de esta magnitud puede provocar el colapso de edificaciones sin resistencia suficiente, grietas profundas en el terreno e interrupciones de servicios básicos. En suelos saturados de agua puede ocurrir licuefacción, fenómeno en el que el suelo pierde firmeza y se comporta como un líquido. En las costas del Caribe y del Pacífico, el movimiento del fondo marino puede generar alertas de tsunami y cambios repentinos en el nivel del mar.
Los científicos, con apoyo de tecnología moderna y redes de monitoreo, ubican la actividad en zonas específicas. La zona de fractura de Panamá y Punta Burica registra intensa actividad por el choque lateral de las placas de Cocos y Nazca. En el norte, el cinturón deformado del Caribe genera fuertes empujes, y en la península de Azuero y en Panamá Este también se registra deformación tectónica constante.
Según la fuente, entender este comportamiento es clave para mejorar la ingeniería civil, actualizar los códigos de construcción y ordenar el crecimiento de las ciudades.