El Banco Mundial pide al sector público latinoamericano preparar la infraestructura para la IA
Alfonso García Mora, del IFC, advierte que la inversión en inteligencia artificial será privada, pero los gobiernos deben primero garantizar energía, agua y conectividad.
El capital privado que moviliza el Grupo Banco Mundial en países en desarrollo casi se ha cuadruplicado desde 2022, hasta llegar a los 112,000 millones de dólares. Alrededor de un tercio de esa cifra tiene como destino América Latina y el Caribe, según explicó Alfonso García Mora, vicepresidente para Europa, América Latina y el Caribe de la Corporación Financiera Internacional (IFC), la entidad del grupo que trabaja con el sector privado.
En una entrevista desde Bangkok, donde participa en la reunión anual del Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, García Mora sostuvo que la inversión en inteligencia artificial será en su totalidad privada. Según él, el papel del sector público de la región es crear antes las condiciones básicas de infraestructura, conectividad, energía y agua, para que esas inversiones sean posibles.
La advertencia llega en un momento en que el Fondo Monetario Internacional señaló que la IA todavía no ha tenido un papel destacado en la economía latinoamericana, aunque el sector explica casi un tercio del crecimiento del comercio mundial en el último trienio. En su informe de Perspectivas Económicas Mundiales, el organismo rebajó la proyección de crecimiento de la región a 2.3 % para este año, una décima menos que en julio, y a 2.5 % para 2027.
Para el economista, el reto es aprovechar la inteligencia artificial en cada sector que pueda ganar productividad al usarla. García Mora destacó el papel del IFC como puente entre proyectos públicos, empresas privadas de países en desarrollo e inversionistas extranjeros. También afirmó que ningún país de la región se queda atrás en la llegada de capital privado, y mencionó a mercados grandes como Argentina, Brasil y México, así como a economías más pequeñas como Costa Rica y Guatemala.
Entre los sectores más atractivos citó la infraestructura y la energía, por delante de la agricultura y la minería. Esta última cobra especial peso en Perú, Chile, Bolivia y Argentina, por sus reservas de cobre y litio. La seguridad energética, por su parte, es uno de los temas centrales de las conversaciones recientes, en parte por el alza en el precio de los combustibles fósiles y los problemas de abastecimiento vinculados a la guerra en Irán, señaló el funcionario.