A 58 años del 11 de octubre de 1968: el golpe que abrió la era militar
La Guardia Nacional depuso a Arnulfo Arias y dio paso a un régimen que impulsó la recuperación del Canal, con costos para los derechos humanos.
El 11 de octubre de 1968, la Guardia Nacional asumió el control del país y puso fin al mandato de Arnulfo Arias Madrid, apenas diez días después de que este tomara posesión. El movimiento fue encabezado por el mayor Boris Martínez, y poco después Omar Torrijos se consolidó como la figura central del nuevo régimen.
La Corte Interamericana de Derechos Humanos ha documentado que lo ocurrido fue un golpe de Estado y no una transición democrática ni constitucional. Ese mismo registro incluye la suspensión de derechos individuales, la disolución de la Asamblea Nacional, la censura de medios, las restricciones a las reuniones y los arrestos arbitrarios.
Bajo ese régimen se impulsó una política nacionalista centrada en la soberanía sobre el Canal. Esa línea culminó el 7 de septiembre de 1977 con la firma de los Tratados Torrijos-Carter. El Ministerio de Relaciones Exteriores destaca que esos acuerdos marcaron el paso que permitió a Panamá asumir el control del Canal y de la antigua Zona.
Los logros políticos conviven con cuestionamientos sobre la forma en que se gobernó. Se registraron detenciones arbitrarias y exilios sin justificación. Uno de los casos citados es el asesinato del sacerdote colombiano Héctor Gallego. Según la Comisión de la Verdad, Torrijos supo de lo ocurrido y los responsables siguieron en la planilla del Estado.
La trayectoria de Arnulfo Arias también forma parte de este contexto. En 1931 fue uno de los dirigentes de Acción Comunal, el movimiento que derrocó al presidente Florencio Harmodio Arosemena. Años después, él mismo enfrentó tres golpes de Estado y dos fraudes electorales.
El análisis de este hecho, según el texto, debe considerar no solo sus resultados, sino también los métodos empleados para alcanzarlos y el costo que pagaron quienes lo vivieron.