EEUU opera desde una base ecuatoriana en su nueva ofensiva contra el narco
Registros de vuelos, imágenes satelitales y documentos muestran una expansión discreta de la base de Taura, pese al rechazo a bases extranjeras en Ecuador.
Una base militar ubicada en Taura, Ecuador, sirve de punto de apoyo para la ofensiva antidrogas que Estados Unidos desarrolla en el Pacífico. Así lo revela una investigación basada en registros de vuelos, imágenes satelitales, testimonios y documentos militares a los que accedió la agencia AFP.
La instalación está a una hora de Guayaquil, el puerto por donde sale la mayor parte de la droga que llega a Estados Unidos. Se trata de una base aérea con más de 70 años de historia y es la única del país de uso exclusivamente militar. Su pista supera los 3.000 metros, más larga que la del aeropuerto de Guayaquil.
Según el reporte, se observaron obras considerables junto a la pista y se identificaron unos 20 vuelos militares estadounidenses entre junio y mediados de octubre. Los documentos consultados mencionan la presencia de tropas estadounidenses bajo la denominación de vuelos temporales de apoyo. Las aeronaves registradas incluyen C-130 Hércules, C-17 Globemaster, V-22 Osprey y helicópteros Black Hawk. Algunos vuelos conectaron Taura con bases de Estados Unidos en Carolina del Norte y Delaware, con escalas en Puerto Rico y Panamá.
Las imágenes aéreas muestran trabajos para retirar decenas de metros de vegetación alrededor de la pista y de las vías de circulación. También se observa una estructura de unos 40 por 20 metros que se asemeja a un hangar desmontable para mantenimiento de aeronaves, además de camiones de construcción que entran y salen de la base.
La expansión genera cuestionamientos políticos. En septiembre, el entonces comandante de la Fuerza Aérea, Mauricio Salazar, pidió por escrito a las Fuerzas Armadas aclaraciones sobre el marco legal para albergar militares extranjeros sin violar la Constitución. Poco después fue removido y asignado a un cargo de menor rango. Todo ocurre a menos de un año del referendo en el que los ecuatorianos rechazaron las bases militares extranjeras.
El presidente Daniel Noboa anunció que trabaja con Estados Unidos, Brasil y la Unión Europea para llevar a cabo cooperación en Taura, donde planea mejorar las pistas para operaciones conjuntas. Según sus declaraciones, la zona registra la mayor tasa de crimen y homicidios del país. Ecuador también anunció el despliegue de tres helicópteros Black Hawk estadounidenses y la puesta en funcionamiento de dos drones MQ-9 Reaper.
El antecedente es la base de Manta, que Estados Unidos operó durante una década hasta 2009, cuando el gobierno de entonces puso fin al convenio. Organizaciones de derechos humanos denunciaron abusos cometidos por militares allí. Hoy, según el reporte, la cooperación se maneja con hermetismo y con pocos anuncios sobre la llegada de aeronaves.
El Pentágono remitió las consultas al Comando Sur, que no respondió de inmediato, y la Fuerza Aérea ecuatoriana tampoco se pronunció.