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Drogas sintéticas caseras se extienden en Estados Unidos y agravan la crisis del fentanilo

Mezclas con xilacina, medetomidina y cannabinoides sintéticos complican la reanimación y sorprenden a cárceles y rehabilitadores en Ohio e Illinois.

Mesa de Sucesos, 10:16 a.m. · 2 min de lectura
Drogas sintéticas caseras se extienden en Estados Unidos y agravan la crisis del fentanilo

En un callejón de Columbus, Ohio, un veterano de 48 años fuma fentanilo sobre papel de aluminio mientras se sostiene de una cerca. Lleva unos 20 años con adicción a los opioides y financia el consumo con trabajos en una casa de empeños y una gasolinera. Quienes lo conocen en el barrio le tienen aprecio, pero él mismo reconoce que la droga puede llevarlo a cualquier cosa.

El fentanilo es completamente sintético y puede ser entre 50 y 100 veces más potente que la heroína. Hoy suele mezclarse con tranquilizantes también sintéticos, como la xilacina y la medetomidina, que son sedantes para animales y no se revierten con naloxona, el antídoto que sí revierte las sobredosis de opioides. Además, estas mezclas pueden fabricarse en sótanos y bañeras, lo que las vuelve una amenaza casera.

Las muertes por sobredosis en Estados Unidos llegaron a 110.000 en 2022, en su punto máximo. Desde entonces la cifra bajó hasta unos 70.000 el año pasado, pero la crisis no ha terminado. La xilacina también provoca úlceras necróticas profundas, difíciles de tratar, que aparecen en pacientes de rehabilitación.

En Columbus, el grupo Hope Dealer Community se reúne cada semana. Su director, Scott Sanders, afirma que en los últimos 12 meses en el condado de Franklin el 78% de las sobredosis mortales se debió a estimulantes. Según él, muchos consumidores de crack no saben que la droga contiene fentanilo u otros opioides. Su organización colabora con los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades en un programa de muestreo, y uno de los análisis que hicieron dio positivo por medetomidina.

En Chicago, el sheriff Tom Dart describe cómo en 2023 la cárcel del condado de Cook vio un aumento drástico de sobredosis. Ese año perdió a ocho reclusos por convulsiones fatales. Las drogas llegaban por correo, impregnadas en páginas de libros y cartas, y se encendían para inhalarlas. Los cannabinoides sintéticos, conocidos como K2, estaban detrás de las convulsiones. Ahora, todo envío postal se escanea para detectar humedad, y entre una cuarta y una quinta parte de los paquetes y cartas se rechaza.

Trabajadores de rehabilitación en Chicago distribuyen tiras reactivas para detectar fentanilo, medetomidina y xilacina. Una exconsumidora de heroína, que lleva 17 años limpia, explica que antes la heroína era reconocible, mientras que ahora nadie sabe realmente qué contiene una bolsa.

La advertencia de los expertos es que el mercado cambia con rapidez y que los consumidores no pueden saber qué están usando.

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