Biólogo cuestiona la distancia entre los discursos verdes y la gestión ambiental en Panamá
En una columna de opinión, un analista del CIAM sostiene que lo que los gobiernos prometen en el exterior no se refleja en sus decisiones dentro del país.
Un biólogo especialista en gestión ambiental y analista científico del Centro de Incidencia Ambiental (CIAM) publicó una columna en la que cuestiona el contraste entre lo que los presidentes panameños dicen sobre el medio ambiente fuera del país y lo que ocurre en el territorio nacional. Según el autor, en foros como la Organización de las Naciones Unidas los mandatarios describen a Panamá como un país verde, con bosques, manglares, arrecifes y una rica vida marina, y lo presentan como un lugar de privilegiada posición geográfica entre dos océanos.
El columnista sostiene que ese discurso cambia al regresar al país. Sostiene que las promesas de mantener una huella de carbono negativa se tratan como ideas poco realistas frente a los compromisos de crecimiento económico. También afirma que los humedales se ven como terrenos para construir o sanear, que los bosques se asocian con el desarrollo de obras y que las iniciativas marinas sirven sobre todo para reuniones y fotografías sin mejoras visibles para los organismos marinos ni para las comunidades costeras.
En la misma línea, el autor señala que la defensa de la biodiversidad se usa en redes sociales como respuesta cuando la ciudadanía reclama por fallas de gestión. Agrega que, según los gobiernos, las comunidades que buscan proteger su entorno se convierten en grupos ideologizados, en lugar de interlocutores para hablar sobre el manejo del agua, la tierra y los recursos naturales.
La columna también critica el uso de lo que llama neolenguaje ambiental. De acuerdo con el texto, esa imagen de país verde facilita la obtención de préstamos y da prestigio a acciones que, en su opinión, no tienen continuidad cuando cambia el gobierno y tampoco son evaluadas con rigor.
Para el autor, el país necesita sustituir los discursos, las fotos y los elogios por acciones concretas. Advierte que los ecosistemas no pueden soportar de forma indefinida su deterioro mientras se habla de ellos. La pieza es una opinión de su autor, y no una evaluación oficial de las políticas mencionadas.