Detectar más cáncer no siempre significa salvar más vidas
Durante la campaña de octubre, la evidencia científica indica que lo importante es reducir las muertes y evitar daños innecesarios.
Cada octubre, Panamá se viste de rosado y celeste con la campaña de la Cinta Rosada y Celeste, dedicada a la concientización sobre el cáncer de mama y de próstata. Instituciones, empresas, medios y espacios públicos difunden mensajes sobre prevención y detección temprana. Esa visibilidad tiene valor, pero obliga a preguntarse si hacer más pruebas y encontrar más tumores equivale a salvar más vidas.
La respuesta de la ciencia es que no necesariamente. Un programa de tamizaje, es decir, de pruebas en personas sin síntomas, se evalúa por su capacidad para reducir las muertes causadas por la enfermedad, siempre que los beneficios superen los daños. Contar cuántos casos se hallan no demuestra nada por sí mismo. Algunas pruebas pueden detectar enfermedades que nunca habrían causado síntomas ni puesto en riesgo la vida, lo que lleva a tratamientos sin beneficio y con efectos físicos, emocionales y económicos.
Los especialistas explican que pueden aparecer tres efectos que hacen que un programa parezca exitoso sin evitar muertes. El primero es el adelanto del diagnóstico: si un cáncer se detecta cinco años antes pero la persona muere en la misma fecha, la supervivencia desde el diagnóstico parece mayor, aunque no viva más. El segundo es la diferencia en la duración de la enfermedad, porque las pruebas captan con más facilidad tumores de crecimiento lento, que ya tienen mejor pronóstico. El tercero es el sobrediagnóstico, que consiste en encontrar cánceres que nunca dañarían al paciente.
En cáncer de mama, la mamografía ha demostrado reducir la mortalidad, sobre todo entre los 50 y los 69 años. El autoexamen, en cambio, no ha probado disminuir las muertes, aunque conocer el propio cuerpo y consultar ante cualquier cambio sigue siendo importante. Insistir solo en el autoexamen traslada a las mujeres una responsabilidad que corresponde al sistema de salud, que debe garantizar acceso oportuno a la mamografía.
En cáncer de próstata la evidencia es más discutida. El tacto rectal rutinario en hombres sin síntomas no ha reducido la mortalidad. La prueba del PSA en sangre podría disminuirla de forma modesta en algunos hombres, pero también puede llevar al sobrediagnóstico y al sobretratamiento, con costos para el paciente y para recursos limitados. Por eso las guías recomiendan conversar sobre beneficios y riesgos antes de hacerse la prueba, en lugar de promoverla de manera masiva.
El mensaje de fondo es que concientizar no es lo mismo que tamizar. La campaña es una oportunidad valiosa para hablar de cáncer, pero sus recursos deberían orientarse a intervenciones que realmente beneficien a la población sin sobrecargar el sistema. El objetivo no es encontrar más casos, sino evitar más muertes causando el menor daño posible.