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Cuba lleva otra vez a la ONU su pedido para acabar con el embargo de EE.UU.

La votación de finales de octubre llega en medio de una profunda crisis en la isla y con denuncias de presiones de Washington sobre los países miembros.

Mesa Internacional, 9:39 a.m. · 3 min de lectura
Cuba lleva otra vez a la ONU su pedido para acabar con el embargo de EE.UU.

Cuba volverá a presentar ante la Organización de las Naciones Unidas, los días 27 y 28 de octubre, un proyecto de resolución que exige el fin del embargo estadounidense contra la isla. La votación se produce en uno de los momentos más difíciles para el país caribeño, que atraviesa una de sus peores crisis y un año marcado por un bloqueo petrolero y por sanciones secundarias impuestas desde Washington. Será la número 34 que La Habana impulsa en ese organismo, y coincide con denuncias de presiones de Estados Unidos sobre los Estados miembros para influir en el sufragio.

La medida tiene origen en 1962, cuando el presidente John F. Kennedy firmó la orden ejecutiva 3447, que entró en vigor formalmente el 3 de febrero de ese año y estableció un embargo comercial y financiero contra la isla. La Habana lo describe como un bloqueo que busca aislar al país y asfixiarlo, y considera que representa una violación masiva y sistemática de los derechos humanos de los cubanos. Washington prefiere la palabra embargo por su categoría jurídica, ya que prohíbe el comercio con Cuba y extiende esas restricciones a terceros países. La ONU las clasifica como medidas coercitivas unilaterales.

Desde 1992, la resolución ha recibido el respaldo de entre 165 y 189 países, una mayoría amplia de la comunidad internacional. Estados Unidos e Israel han votado en contra casi siempre. La única excepción fue en 2016, durante el acercamiento impulsado por Barack Obama, cuando ambos se abstuvieron por primera vez tras el restablecimiento de relaciones diplomáticas. Aun con ese respaldo mayoritario, las resoluciones de la Asamblea General no son vinculantes ni obligan a los Estados miembros a cumplirlas.

El informe que Cuba defenderá en Nueva York refleja un impacto económico del embargo de 8,056 millones de dólares entre marzo de 2025 y febrero de 2026, la cifra más alta registrada según datos oficiales. Según el mismo documento, las pérdidas acumuladas en seis décadas superan los 178,700 millones de dólares.

El debate también estará condicionado por el bloqueo energético que Washington impone desde enero. La medida interrumpió los suministros de petróleo a la isla, agravó la escasez de combustible, provocó apagones prolongados y dejó sin servicios básicos, como el agua potable, a amplias zonas. Expertos de la ONU han advertido que Cuba podría convertirse en una especie de Gaza silenciosa y pidieron a la comunidad internacional actuar con rapidez.

Las tensiones bilaterales se han intensificado en 2026. Aunque ambos gobiernos confirmaron en marzo que mantenían contactos de alto nivel, esas conversaciones no han dado resultados visibles. La segunda jefa de misión de la Embajada de Cuba en Estados Unidos, Tanieris Diéguez, afirmó que desde la isla no observan avances hacia un diálogo serio con la administración de Donald Trump. A pocas semanas de la votación, Washington organizó un acto con opositores cubanos para denunciar abusos de derechos humanos, lo que elevó el tono del pulso. La Habana respondió que Estados Unidos ejerce presiones extremas e inéditas, basadas en la coerción y el chantaje, sobre varios miembros de la ONU para cambiar sus votos.

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