Crisis hídrica en Panamá: el reto de Bayano, Río Indio y el Canal
Un análisis señala que la falta de planificación estatal mantiene en riesgo el abastecimiento de la capital y el funcionamiento de la vía interoceánica.
La escasez de agua en Panamá no responde solo a la falta de lluvias. Según un análisis reciente, el país enfrenta una situación que atribuye a decisiones y omisiones de planificación, y que afecta tanto al Canal como a la ciudad de Panamá.
El texto sostiene que, en distintas administraciones, las decisiones sobre el recurso hídrico han priorizado evitar conflictos o proteger intereses privados. En ese contexto, la región de Azuero y las provincias centrales también aparecen como zonas con carencias crónicas de agua potable y embalses. El autor menciona que estas zonas quedaron más expuestas tras el sismo que sacudió el país hace pocos días, y señala que la respuesta del Estado se concentra en la emergencia y no en la prevención.
En el occidente, el texto recuerda que un fallo de la Corte Suprema devolvió a la Autoridad del Canal la jurisdicción sobre las cuencas occidentales. Sin embargo, el análisis advierte que la actividad minera en la cuenca del río Coclé del Norte continúa afectando el entorno y que existe el riesgo de que el agua contaminada llegue al lago Gatún. Según el texto, también hay poca claridad sobre las demás concesiones mineras suspendidas en la cordillera. Por ello, el embalse de Río Indio sería, en esa frontera, la única fuente considerada libre de contaminación.
El documento explica que Río Indio fue diseñado para garantizar el volumen de agua de las esclusas. Hoy, de acuerdo con el análisis, el sistema de lagos del Canal también abastece de agua potable a la capital, lo que genera presión sobre esos recursos. Si el crecimiento urbano continúa, el autor considera que el consumo podría agotar las reservas de Río Indio.
La propuesta que plantea el texto es captar agua del lago Bayano, identificado en la planificación estatal como cuenca hidrográfica 148. Según el análisis, el Gobierno delegó en la ACP los estudios de viabilidad, pero no avanza con la ejecución. Además, el Idaan recurre a camiones cisterna alquilados para atender emergencias, y el Ministerio de Ambiente no ha frenado la deforestación en los afluentes de Bayano. El texto también cuestiona la llamada “Alternativa 12”, que captaría agua aguas abajo de la represa, con riesgo de salinidad, para no reducir la capacidad de generación de la concesionaria AES.
Finalmente, el análisis plantea una pregunta: mientras se prioriza el nivel de los embalses hidroeléctricos, las autoridades agilizan los permisos para la interconexión eléctrica con Colombia. El texto cuestiona si esa decisión responde a la exportación de energía en detrimento del suministro de agua para la capital.